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Prevención y protocolos ante la búsqueda de menores en Neuquén

En diálogo con Rivadavia Neuquén, el subcomisario Julio Arrau explicó cómo operan las fuerzas de seguridad frente a las desapariciones. Los motivos más frecuentes y el rol crucial del entorno familiar.

La búsqueda de menores en Neuquén es una temática que exige rapidez operativa de las autoridades policiales y extrema responsabilidad por parte de las familias. Según el subcomisario Julio Arrau, jefe de la División Búsqueda de Personas, los operativos suelen dividirse en dos grandes escenarios: los descuidos momentáneos en lugares de alta concurrencia y las fugas voluntarias de adolescentes motivadas por conflictos en el hogar.

Los detonantes detrás de las desapariciones Durante la entrevista, Arrau detalló que muchas de las intervenciones policiales con niños pequeños ocurren por distracciones en espacios públicos como shoppings, plazas o el Paseo de la Costa. “Son segundos de distracción por parte del padre y el menor sale”, advirtió el funcionario policial.

En el caso de los adolescentes, el panorama se complejiza. Las causas de ausencia suelen estar vinculadas a problemas intrafamiliares, situaciones de consumo o simplemente una malinterpretada rebeldía. Uno de los mayores obstáculos para las fuerzas de seguridad en estos operativos es la desconexión tecnológica deliberada: “El adolescente en una edad que quiere libertad, sale sin avisar y muchas veces apaga el teléfono, lo que dificulta mantener un contacto”, explicó Arrau.

Cómo actuar frente a una emergencia Ante la falta de un niño o adolescente, el paso indispensable es realizar la denuncia policial de forma inmediata. El efectivo que toma el caso informa rápidamente a la fiscalía correspondiente y, a través del centro de operaciones, se emite la “Alerta Nati” provincial.

El subcomisario enfatizó el valor de la entrevista inicial con la familia para entender el contexto (conflictos previos, historial de salud mental) y trazar las directrices de la investigación. Asimismo, de cara a los eventos masivos que convocan a miles de personas, como la Fiesta de la Confluencia, recomendó una estrategia preventiva fundamental: colocar a los niños pulseras identificatorias con un número de teléfono, facilitando un reencuentro rápido si se desorientan en la multitud.

El doble filo de las redes sociales La viralización de imágenes en plataformas como WhatsApp, Facebook e Instagram es una herramienta vital para masificar la alerta ciudadana. Sin embargo, Arrau remarcó un problema muy frecuente: la desactualización de la información.

Cuando el menor aparece, muchas familias olvidan avisar a las autoridades o eliminar las publicaciones de búsqueda. Es obligatorio que los padres se acerquen nuevamente a la comisaría para realizar una “ampliación de denuncia” que deje sin efecto el operativo legal. Paralelamente, se debe comunicar en las mismas redes que la persona ya se encuentra a salvo en su domicilio, evitando así confusiones generalizadas y el desgaste innecesario de recursos.

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