La selección sudamericana dio el gran impacto del torneo. Con una actuación heroica, muchísima garra y una tanda de penales para el infarto, se concretó la clasificación de Paraguay en los octavos de final tras dejar en el camino a la siempre temible Alemania.
El Mundial de fútbol acaba de regalar una de esas páginas que quedarán grabadas en la memoria de los fanáticos por décadas. Contra todo pronóstico y derribando la lógica de los favoritos europeos, la presencia de Paraguay en los octavos de final ya es una realidad, luego de eliminar nada menos que a Alemania en una dramática definición desde los doce pasos.
El encuentro fue una verdadera prueba de resistencia para el combinado sudamericano. Fiel a su historia, la Albirroja apostó al orden táctico, la entrega física inclaudicable y esa característica “garra guaraní” para neutralizar el poderío ofensivo del tetracampeón del mundo. Alemania propuso, intentó imponer condiciones y dominó la posesión, pero se topó con una muralla defensiva inquebrantable que estiró la tensión hasta las últimas instancias.
La hora de la verdad: los penales Tras la paridad en el tiempo reglamentario y el alargue, el pasaje a la siguiente ronda debió definirse desde el punto penal. Allí, donde los nervios suelen pesar más que la técnica, Paraguay demostró una frialdad absoluta. Sus ejecutores fueron precisos, mientras que el temple de su arquero resultó clave para contener los embates teutones e inclinar la balanza a su favor.
Un hito para el fútbol sudamericano Esta victoria trasciende las fronteras de Asunción. La eliminación de una potencia histórica como Alemania a manos de un equipo sudamericano revaloriza la competitividad de nuestra región en la máxima cita del deporte.
Ahora, con la moral por las nubes y la confianza que otorga haber derribado a un gigante, el conjunto paraguayo se prepara para afrontar los octavos de final sabiendo que ya demostró tener con qué pelearle de igual a igual a cualquiera.






