La falta de atención, el exceso de velocidad y el consumo de alcohol transformaron las rutas de la región en un escenario crítico. Por qué los controles no alcanzan y qué revelan las alarmantes cifras de este 2026.
Los siniestros viales en Neuquén continúan siendo una de las principales problemáticas estructurales de la región. Lejos de ser accidentes inevitables, la mayoría de los hechos registrados este último fin de semana dejaron al descubierto que la imprudencia y los errores humanos son el factor común. Desde distracciones fatales hasta conductores con niveles de alcohol que superan cualquier límite de tolerancia, las rutas se han vuelto una trampa que podría evitarse.
El balance de los últimos días es elocuente. Uno de los casos más resonantes fue el vuelco de un vehículo en Centenario, conducido por una persona de 61 años. El hecho ocurrió en un sector de la ruta que, paradójicamente, se encuentra perfectamente iluminado y demarcado. La causa quedó al descubierto cuando el test de alcoholemia arrojó un contundente 2.24 gramos de alcohol por litro de sangre, un nivel que anula por completo los reflejos y la capacidad de reacción motriz.
El peligro de la distracción y la ausencia de controles
El uso del teléfono celular al volante se ha convertido en una pandemia silenciosa y letal. En arterias de tránsito pesado como la Ruta 7, los vecinos denuncian que no es extraño observar a conductores de camiones de gran porte circulando con la mirada fija en sus pantallas. Esta negligencia se potencia con un reclamo constante: la notoria falta de controles policiales preventivos.
A este combo de irresponsabilidad individual se le suma el déficit de infraestructura vial. Los peatones se ven forzados a cruzar vías rápidas sin semáforos, puentes ni señalización adecuada, exponiendo sus vidas diariamente ante vehículos que rara vez respetan las velocidades máximas.
Las impactantes cifras del 2026 y el peso de la ley
La percepción de inseguridad vial en la provincia está respaldada por datos concretos. Un informe elaborado por la Policía del Neuquén y la ONG Bien Argentino reveló que, hasta el 31 de mayo, se registraron 1.601 siniestros de tránsito. Asimismo, al 16 de junio de 2026, la cifra de personas fallecidas ascendió a 28, superando los registros fatales de la misma fecha en los dos años anteriores.
Ante esta dura realidad, la provincia cuenta con normativas estrictas que buscan frenar la problemática. Además de la Ley de Alcohol Cero que rige en las rutas neuquinas, se aplica la reciente Ley 3453, la cual establece que los conductores que ocasionen un siniestro vial bajo los efectos del alcohol, estupefacientes o por graves violaciones a las normas, deben reintegrar al Estado provincial los cuantiosos gastos médicos y logísticos derivados de su atención en el sistema público de salud.
Sin embargo, tal como coinciden los analistas viales, la legislación y las multas no bastan si no hay un cambio cultural de fondo. La exigencia de implementar la educación vial como materia obligatoria en las escuelas se vuelve hoy una verdadera herramienta de supervivencia.







