El Gobierno argentino ha tomado la decisión de disolver Ferrocarriles Argentinos (FASE), la sociedad del Estado encargada de coordinar las empresas ferroviarias. Esta medida surge tras la privatización de Belgrano Cargas y busca simplificar la estructura jerárquica existente, permitiendo que las empresas ferroviarias informen directamente a la Secretaría de Transporte, dirigida por Martín Ferreiro.
Un funcionario del Gobierno, en declaraciones a TN, afirmó que “FASE no tiene razón de ser” y que su eliminación facilitará una gestión más directa y eficiente.
Federico Canedi, actual presidente de FASE, supervisa varias empresas clave, incluyendo Belgrano Cargas, la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE) y la Administración de Infraestructuras Ferroviarias S.E. (ADIFSE). FASE también absorbió a 1.300 empleados de Trenes Argentinos Capital Humano (DECAHF), entidad que fue disuelta por el secretario de Transporte, Franco Mogetta.
FASE fue creada en 2015 a través de la ley 27.132, que declaró de interés público nacional la reactivación de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas, así como la mejora de la infraestructura ferroviaria. Su directorio está compuesto por representantes del sector, así como delegados sindicales y de los usuarios.
Según el presupuesto 2025, la Secretaría de Hacienda, liderada por Carlos Guberman, ha asignado a FASE $7.124 millones en transferencias corrientes. De estos, $6.205 millones están destinados a gastos operativos, incluyendo $4.000 millones para remuneraciones.
El Gobierno planea avanzar en la concesión de tramos de Belgrano Cargas, que comprende 7.600 kilómetros y emplea a 4.442 trabajadores. Asimismo, tiene en mente privatizar la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), que cuenta con 23.271 empleados.
El Gobierno propone disolver Ferrocarriles Argentinos para optimizar la gestión ferroviaria.







