Dimite el primer ministro de Escocia, Humza Yousaf, tras un año en el cargo y semanas de torbellino político.
Yousaf anunció este 29 de abril que se aparta de sus funciones y afirmó que ordenó la celebración de un concurso para seleccionar un sustituto.
Su decisión llega después de que los conflictos sobre el cambio climático y la identidad de género debilitarán al Gobierno.
“He llegado a la conclusión de que reparar nuestra relación a través de la división política solo puede hacerse con alguien más al mando. Por lo tanto, he informado a la secretaría nacional del SNP de mi intención de dimitir como líder del partido y le pido que inicie una competencia por el liderazgo para mi reemplazo lo antes posible”, afirmó Yousaf en una conferencia de prensa en Edimburgo.
Si bien su Partido Nacional Escocés (SNP) se ha visto sacudido por un escándalo financiero de campaña y divisiones sobre los derechos de las personas transgénero, finalmente su liderazgo frente al Ejecutivo se vio erosionado por su decisión de expulsar al Partido Verde de su coalición de Gobierno.
Esa ruptura se produjo debido a fuertes diferencias sobre los objetivos del cambio climático. Y es que su Administración había abandonado metas ambiciosas para la transición hacia emisiones netas de carbono cero, lo que enfureció a los Verdes.
Desde que el pasado jueves 25 de abril puso fin al acuerdo para compartir el poder entre el SNP y los Verdes en el Parlamento escocés, el premier, de 39 años, se ha enfrentado a crecientes llamados a dimitir.
Como respuesta a su decisión de retirar al Partido Verde de la coalición de Gobierno, los conservadores escoceses de la oposición presentaron una moción de censura contra Yousaf, que debía celebrarse el próximo miércoles 1 de mayo.
Además, la bancada laborista escocesa presentó otra moción de censura contra su Gobierno. Votaciones que el primer ministro corría el riesgo de perder.
Tanto los conservadores, como los laboristas, los liberales demócratas y los verdes, habían señalado que sufragarían en su contra, lo que obligó al primer ministro a buscar el respaldo de la única diputada del independentista partido Alba: Ash Regan.
La legisladora de Alba, excolega de Yousaf en el SNP que se postuló contra él en las elecciones de liderazgo de marzo de 2023 para suceder a Nicola Sturgeon como primera ministra, era pieza clave para su posible continuidad.
Pero Regan, incluso, se mostró extrañada de que “algunos en el propio partido de Yousaf prefirieran verle renunciar antes que negociar con un partido que quiere promover la independencia”.
El primer ministro contaba con 63 diputados en un Parlamento regional de 129. Con el voto de Regan, sumaría 64, frente a los 64 restantes. El presidente, que es neutral, suele votar por el ‘statu quo’ en caso de empate.
Yousaf, el primer líder musulmán de un importante partido político del Reino Unido, aseguró en un comunicado que consideraba que ganar era “absolutamente posible”.
Sin embargo, sostuvo que “no estaba dispuesto a negociar” sus “valores o principios ni hacer tratos con nadie simplemente para retener el poder”.
Finalmente, el líder independentista ha dado un paso al costado, lo que llevará a la elección de un sucesor dentro del propio SNP.







