El presidente Javier Milei realizó su primera visita protocolar a una provincia desde que ocupa el cargo de Jefe de Estado y retomó varias de sus principales vías discursivas. Envalentonado, dejó calificaciones agraviantes.
En su viaje, participó del acto por el 10° aniversario del Club de la Libertad y, desde allí, criticó a otros liberales que no simpatizan con su gestión de gobierno. “No hay nada más cobarde que quedarse afuera y tirar piedras”, lanzó. Además, descalificó fuertemente a los integrantes del Congreso de la Nación y los dirigentes políticos en general.
Ante un auditorio el mandatario habló de su carrera política, y aseguró que se involucró durante la pandemia. “Nos dijeron que éramos simpáticos para hablar en televisión, pero no conseguíamos votos, que no íbamos a poder formar partido y lo formamos”. En ese sentido, remarcó que “no es gratis meterse en el barro”, y dijo haber sido víctima de muchos ataques: “he recibido todo tipo de injurias y calumnias, han dicho cosas aberrantes de mí y de mi hermana”.
También hizo una leve mención a los datos de la pobreza que arrojó el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), y aseveró que se trata de “un dibujo”.
Todavía afectado por lo sucedido con el proyecto de Ley Ómnibus, el jefe de Estado dijo que el 56% de los argentinos que lo voto “se despertó”, pero aclaró que “por la lógica del sistema electoral”, todavía no tiene mayoría en las cámaras.
“Una vez que dejaste de ser cordero y te convertiste en un león no vas a volver a ser cordero. Y eso el 56% de los argentinos lo vio y se despertó”, afirmó. También especuló que “por la lógica del sistema electoral”, el oficialismo todavía no tiene “representación en ese nido de ratas que es la Cámara de Diputados o el Congreso de la Nación”, sostuvo el Presidente.
Milei afirmó que los políticos no comprenden su forma de gobernar porque “parten de un supuesto donde creen que la gente los ama y yo parto desde el supuesto que son una mierda y la gente los desprecia”.
Milei continuó con su ponencia e hizo referencia a “la batalla cultural”, y aseguró que “no se tiene que dejar de lado”. Insistió en ese sentido, en que la batalla “no es cultural o política; es cultural y política”.
En cuanto a su pelea con la cantante Lali Espósito, el presidente se defendió: “Si yo decido discutir con un artista popular, el problema no es el artista popular. Se imaginan que me ponga a hablar de Gramsci y cómo interactúa el tema de la educación y los medios, la cultura. Me pongo a hablar de eso y es un bodrio”, ejemplificó con poca claridad.






