La defensa del título no podría haber empezado mejor. Con un Lionel Messi en modo leyenda, el seleccionado nacional superó ampliamente a su par africano y sumó sus primeros tres puntos en la Copa del Mundo. Fiesta total, tanto en las tribunas de Norteamérica como en cada rincón de Neuquén y el Alto Valle.
El esperado estreno mundialista se transformó en un carnaval celeste y blanco. Dejando atrás la tensión típica de los primeros partidos, Argentina goleó a Argelia por un contundente 3 a 0 y demostró desde el minuto cero por qué es el rival a vencer en este Mundial 2026. Con una actuación estelar de Lionel Messi, el equipo dirigido por Lionel Scaloni brilló y desató el grito de desahogo de los miles de neuquinos que paralizaron sus rutinas para seguir el encuentro.
Lejos de pesarle la responsabilidad de revalidar la corona, la “Scaloneta” saltó al campo de juego con la autoridad de un campeón. El dominio fue absoluto, consolidando una victoria que sirve para ganar confianza de cara a lo que resta de la fase de grupos.
El show del Capitán y la contundencia ofensiva
El gran protagonista de la jornada fue, una vez más, el astro rosarino. Messi volvió a dejar en claro que su magia no tiene fecha de vencimiento. Desde el pitazo inicial, tomó las riendas del equipo, distribuyó el juego y fue la llave maestra para desarmar la dura línea defensiva que propuso el conjunto africano.
- Apariciones claves: La paciencia para encontrar los espacios rindió sus frutos. La apertura del marcador llegó para destrabar un partido que Argelia intentaba llevar al terreno de la fricción física.
- Conexión letal: La fluidez entre el Capitán, los mediocampistas creativos y la contundencia de los delanteros dentro del área fue demasiado castigo para una defensa rival que nunca encontró respuestas.
Solidez total: la marca registrada del equipo
Más allá del abultado resultado a favor, el cuerpo técnico albiceleste se lleva otra gran noticia en la libreta: el funcionamiento colectivo rozó la perfección en todas sus líneas.
- Arco en cero: La zaga central desactivó rápidamente los tibios contragolpes argelinos. La solidez defensiva le permitió a Emiliano “Dibu” Martínez tener una tarde relativamente tranquila.
- Mediocampo dinámico: El triángulo compuesto por Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister volvió a ser el motor del equipo, recuperando la pelota rápidamente tras pérdida y ahogando la salida del rival.
El debut soñado ya es una realidad. Ahora, la Selección descansará y comenzará a planificar su segundo compromiso copero, con la tranquilidad de saber que el primer paso hacia la gran final se dio con jerarquía y fútbol de alto vuelo.








