Jaime de Nevares sigue siendo una figura venerada en Neuquén y en toda Argentina, recordado por su valentía, su compromiso social y su profunda fe.
Jaime Francisco de Nevares falleció 19 de mayo de 1995. Fue un prelado católico argentino, reconocido por su incansable lucha por los derechos humanos y la defensa de los pueblos originarios de Argentina.
Su trayectoria se caracterizó por un profundo compromiso social y religioso:
Obispo de Neuquén: Ejerció como obispo de la diócesis de Neuquén desde 1961 hasta 1991, convirtiéndose en una figura emblemática de la Iglesia Católica en la región.
Defensor de los derechos humanos: Durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), se destacó por su valiente defensa de los derechos humanos. Fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) en Buenos Aires y promovió la creación de la APDH local en Neuquén.
Apoyo a los pueblos originarios: Brindó un apoyo incondicional a las comunidades mapuches y tehuelches de la Patagonia, luchando por sus derechos y reivindicaciones.
Su legado:
Figura inspiradora: Jaime de Nevares es considerado un ícono de la lucha por la justicia social y la defensa de los más vulnerables en Argentina. Su legado continúa inspirando a las nuevas generaciones a luchar por un mundo más justo y equitativo.
Reconocimientos: Recibió numerosos reconocimientos por su labor, incluyendo el Premio Konex en 1994 y el Premio Azorín en 1985.
Frases célebres:
“La Iglesia no puede ser muda ante la injusticia.”
“Los pobres son la carne de Cristo.”
“No hay que tener miedo de decir la verdad.”
Jaime de Nevares sigue siendo una figura venerada en Neuquén y en toda Argentina, recordado por su valentía, su compromiso social y su profunda fe.





