El presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro, y el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, encabezaron una recorrida por la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito, Neuquén, con el objetivo de definir acciones concretas para su recuperación y futura puesta en operación.
Durante el encuentro, del que participaron también autoridades del Gobierno provincial, se resolvió que la CNEA asumirá de manera directa las tareas de mantenimiento, con personal propio, como una medida clave para preservar los activos críticos y evitar un deterioro irreversible de las instalaciones.
En paralelo, y por instrucción de la Secretaría de Asuntos Nucleares, la CNEA avanzará en la preparación de un proceso licitatorio abierto y transparente para llevar adelante el revamping de la PIAP, un proceso integral de modernización y actualización tecnológica necesario para reactivar la producción de agua pesada.
Desde el organismo explicaron que estas acciones apuntan a evitar el denominado “punto de no retorno”, una instancia en la que la degradación mecánica y tecnológica podría imposibilitar la recuperación de la planta. Además, el proceso licitatorio busca avanzar hacia un modelo comercial viable, que permita generar ingresos y reposicionar a la Argentina como productor de agua pesada.
La PIAP, inaugurada en 1993 y considerada una instalación de referencia a nivel internacional, es propiedad de la CNEA y se encuentra fuera de operación desde 2017, como consecuencia de la falta de inversiones sostenidas y de un proyecto productivo que garantizara su continuidad.
Actualmente, las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse utilizan agua pesada como refrigerante y moderador de neutrones en el proceso de fisión, lo que convierte a este insumo en un componente estratégico para el sistema energético nacional.






