El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la imposición de nuevos aranceles a más de 70 países en el marco de una política comercial de carácter proteccionista. Sin embargo, la Argentina logró quedar en una posición relativamente favorable, con una tasa del 10%, considerablemente menor a la aplicada a otras naciones.
El nuevo esquema se enmarca en la Orden Ejecutiva 14257, firmada en abril, por la cual se establecen incrementos arancelarios para proteger la industria estadounidense. Desde entonces, diversos países iniciaron negociaciones con Washington con el objetivo de reducir el impacto económico de esta medida.
Argentina reaccionó de inmediato y abrió conversaciones con Estados Unidos ni bien se conoció el decreto. A pesar de que el plazo de negociación finaliza este viernes, los avances diplomáticos y el vínculo fluido entre ambos gobiernos permitieron alcanzar una tasa preferencial del 10%, frente al mínimo general de 15% que se impuso a otras naciones.
Mientras que economías como la de Brasil acordaron un gravamen del 50%, y la Unión Europea logró reducir la tasa al 15% para el 70% de sus productos, Argentina mantiene un trato diferenciado, fruto de gestiones intensivas y una postura diplomática moderada que evitó represalias.
Aunque el acuerdo aún no fue firmado, se prevé que su concreción llegue una vez que los aranceles entren en vigencia. El Gobierno argentino apuesta a consolidar un entendimiento comercial más amplio que limite el impacto sobre las exportaciones nacionales.








