Neuquén fue declarada capital del Territorio Nacional el 12 de septiembre de 1904, cuando se trasladaron allí las autoridades desde Chos Malal. Aunque hubo debates sobre otra fecha —el 19 de mayo—, hoy 12 de septiembre se considera de forma oficial la fecha fundacional.
En sus orígenes la ciudad fue un punto de encuentro administrativo y estratégico: la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, fértil valle irrigado, conexión ferroviaria, tierras disponibles para colonos – todo eso propició un crecimiento inicial, pausado pero firme. Con el paso del tiempo, Neuquén fue consolidando instituciones: creció en servicios, en cultura, en comercio. Monumentos como el “Monolito Fundacional” se tornaron símbolos identitarios.
Neuquén “hoy”: crecimiento bajo presión
En estos 121 años, y especialmente en la última década, Neuquén dejó de ser solo capital provincial para transformarse en un motor energético, logístico, residencial y de servicios. El desarrollo de Vaca Muerta jugó y juega un rol central en esa transformación.
- Según distintos informes, la ciudad enfrenta un fuerte desafío habitacional: llegan nuevas familias atraídas por trabajos vinculados al no convencional, muchos días más de diez al día.
- Los alquileres, la demanda de terrenos, el precio de servicios, la presión sobre infraestructura como rutas, transporte y salud, se sienten cada vez con más fuerza.
- En paralelo, la ciudad registra un récord de construcción: edificios, obras públicas, nuevas avenidas, mejoramientos urbanos. Ya en el aniversario número 120, se mencionaba que había decenas de torres en construcción, un plan de asfalto extenso y expectativas en proyectos de innovación como polos científicos y tecnológicos.
Tensiones y retos que no pueden posponerse
El presente no está exento de grietas. El crecimiento acelerado trae consigo desequilibrios que requieren atención urgente:
- Infraestructura urbana: calles, servicios básicos, transporte público, agua y saneamiento deben adaptarse al aumento poblacional. Hay calles que quedan aisladas por lluvias, accesos agotados por el tránsito pesado que convoca Vaca Muerta.
- Vivienda accesible: muchas familias nuevas no tienen opciones asequibles. La demanda de lotes, de acceso al suelo urbano, de servicios, se acentúa. Neuquén crece, pero muchas veces crece “hacia afuera”, con periferias que tardan en recibir infraestructura o que no tienen conectividad adecuada.
- Planificación ambiental y urbana: con Vaca Muerta como eje productivo, hay que balancear la expansión con sostenibilidad; contaminación, uso del agua, transporte, residuos son temas que no pueden dejarse para mañana.
Mirando hacia adelante: ¿qué puede Neuquén hacer en su 122° año?
Este aniversario 121 no es solo para festejar lo logrado, sino para replantear lo que viene. Algunos caminos que parecen urgentes:
- Un mapa claro de crecimiento urbano: diferenciar barrios en desarrollo, cuáles serán nuevos polos, dónde se priorizará infraestructura, transporte, equipamiento público.
- Políticas habitacionales que acompañen la demanda real: no solo lotes, sino también servicios, reglamentaciones que eviten la especulación, mecanismos públicos para vivienda accesible.
- Relación entre ciudad y actividad energética: Vaca Muerta seguirá empujando Neuquén hacia afuera de su escala anterior. Eso significa inversión vial, logística, salud, educación. La ciudad debe proyectarse como parte integral de ese ecosistema, no solo como punto de paso o de consumo.
Neuquén, este 12 de septiembre, cumple 121 años no solo de historia, sino de metamorfosis permanente. Desde su fundación ligada al “poste administrativo” en la confluencia de ríos hasta convertirse en ciudad pujante vinculada al no convencional, hoy se recorre un sendero cargado de promesas y demandas. Sería una pena que atrás de cada edificio nuevo, cada obra, cada empresa que llega, quedaran calles sin asfaltar, vacantes sin cubrir o servicios públicos fragmentados.
Este aniversario es también una invitación: para mirar lo construido, sí, pero con mirada crítica; para festejar, claro, pero exigiendo que el crecimiento signifique bienestar real, no solo números productivos. Neuquén tiene lo que hace falta para seguir siendo la gran ciudad del sur que soñaron quienes la fundaron. Dependerá de nosotros que lo sea para todos.







