Operativo de saneamiento hídrico en pluviales

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La red pluvioaluvional subterránea es fundamental para el escurrimiento del agua, por eso los equipos operativos municipales efectúan trabajos de mantenimiento durante todo el año y hoy, puntualmente, bajo la lluvia, en el que corre por Félix San Martín al 1.200, donde se detectó una obstrucción por residuos y raíces.

El origen del taponamiento fue determinado por personal de Limpieza Urbana  que ingresó al interior del conducto y determinó que la resolución total demandará dos semanas de trabajo.

Esta mañana el intendente Mariano Gaido supervisó personalmente el desarrollo de las tareas, en tanto otros equipos municipales verifican en simultáneo el comportamiento de la escorrentía del sistema pluvial, abierto y cerrado.

En particular, Gaido informó que en el ducto de Félix San Martín que corre por debajo de la calzada “el equipo municipal encontró un tapón importante y se encuentra trabajando fuertemente para que el agua pueda fluir de manera correcta”.

Son trabajos que se complementan con el mantenimiento de los canales a cielo abierto, “lo cual venimos haciendo desde el inicio de la gestión a la fecha”, recordó pero sostuvo que este esfuerzo se desvanece si no hay acompañamiento por parte de la comunidad: “Le pedimos a cada vecino y a cada vecina que cuide lo hecho”.

Los trabajos de desobstrucción en el pluvial de Félix San Martín al 1200 iniciaron hace tres días. El subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, contó que las raíces de los sauces y álamos que se recuestan sobre la Ruta 22 “han ingresado dentro del canal y se transformaron en un filtro de residuos domiciliarios y livianos, plásticos, nailon y cartones que ingresaron por las bocas de tormenta”.

“Es un trabajo importante que nos demandará 12 o 13 días porque hay que trabajar dentro del pluvial”, definió. “Lamentablemente encontramos mucha cantidad de basura, por eso no funcionaban bien las bocas de tormenta”.

Recordó que este pluvial recolecta el agua de lluvia con un caño de 600 milímetros en Anaya incrementando su diámetro hasta 1.200 milímetros en Saturnino Torres, donde desemboca al canal de hormigón trapezoidal que lleva el nombre de la calle. Este a su vez desemboca en el canal Villa María y de ahí al río Limay.

“Los residuos no tienen que ser arrojados en la vía pública porque acceden  fácilmente a las bocas de tormenta y después es muy difícil, como en este caso, retirarlos del interior de los ductos”, dijo Haspert, dando cuenta de que la disposición correcta de los desechos impacta como un beneficio directo a las familias evitando anegamientos y eventuales inconvenientes

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