Correr en verano: cómo reconocer y cuidarse del golpe de calor

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Llega el verano, suben las temperaturas y salir a entrenar no es tan sencillo como antes. El sol, el calor, el asfalto caliente, la falta de aire y la baja presión afectan a todos y se debe tener un cuidado extremo a la hora de salir a correr. El golpe de calor es uno de los grandes enemigos del corredor: cuando la actividad se realiza en condiciones ambientales de altas temperaturas y concentración de humedad, se produce una incapacidad para regular la temperatura y el cuerpo entra en shock.

Realizar ejercicio físico incrementa el ritmo metabólico hasta 25 veces y es por eso que aumenta la generación de calor interno en un grado cada cinco minutos. Además, la humedad impide que el sudor se evapore, lo que obstaculiza una pérdida de calor corporal efectiva y hace que la temperatura del aire parezca más alta. Las personas con mayor riesgo de sufrirlo son adultos mayores, niños menores a cinco años y quienes utilicen algún tipo de medicación específica.

 

Para evitar llegar a ese estado, se deben tener en cuenta ciertos tips:

  • Utilizar preferentemente ropa holgada, de materiales ligeros o frescos y con colores claros, ya que los oscuros absorben más energía de luz y por lo tanto generan calor.
  • Limitar las actividades deportivas a horas de la mañana y el atardecer, teniendo en cuenta no sólo el sol sino también la humedad y la presión atmosférica. Evitar preferentemente el mediodía.
  • Aumentar el consumo de líquido durante todo el día, sin importar si se va a entrenar en horarios cuando desciende la temperatura.
  • Elegir lugares frescos, evitando el asfalto o cemento, donde haya sombra o con corriente de aire.
  • Utilizar bronceador o bloqueador, ya que la insolación es la progresión del golpe de calor y es más peligrosa.

Para reconocer que una persona o uno mismo está padeciendo un golpe de calor hay que estar atentos a los primeros síntomas, que pueden no ser evidentes en un comienzo. Puede comenzar sólo con agotamiento y cansancio. Los golpes de calor no son particularmente peligrosos en sí, debilitan temporalmente y pueden progresar a una insolación si no se los trata rápidamente.
Dolor de cabeza, deshidratación (sensación de mucha sed), nauseas (acumulación de toxinas e incremento del estres metabólico en hígado e intestino), calambres (pérdida de sodio y potasio), letargo (reacción lenta), confusión. En caso de que los síntomas persistan luego de una hora, se debe consultar al médico.

Al notar que alguien está sufriendo un golpe de calor se debe trasladar a la persona a un lugar fresco (si es posible con un ventilador cerca), aflojarle la ropa y recostarlo. Administrar líquidos, pero evitar el agua helada, ya que genera que las venas se dilaten bruscamente y con ello aumente el flujo sanguíneo. Aplicar paños fríos en cuello, ingle, axilas y cabeza, e intentar elevar los pies para facilitar el flujo de sangre.

Fuente: KMAKM.INFO

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