Fabricación del vino espumante
Un espumante de calidad debe poseer una acidez y un nivel de alcohol inferior y adecuado -8,30 % mínimo. Según la fórmula clásica de Champagne se debe elaborar a base de uvas Chardonnay y Pinot Noir.
Este excelente vino se envasa en botellas especiales, a ellas les adicionan azúcar o mosto concentrado y levaduras. Se tapan herméticamente y allí se espera la segunda fermentación, la que produce la espuma y esas sensuales e irresistibles burbujas. Las botellas con el líquido se guardan en cavas y allí envejecen.
La cava garantiza la temperatura y la humedad necesaria para la transformación plena. Expertos trabajadores de las bodegas las hacen girar para que los sedimentos que dentro de ellas se van formando, se depositen en el cuello de la misma. El paso siguiente es congelar estas borras. Luego las botellas pasan a degüelle, donde la misma fuerza del gas producido naturalmente por la segunda fermentación, las elimina. Se agrega a este "futuro espumante" el licor de expedición, se tapan las botellas con un buen corcho y se les coloca el collarín de metal.
Este proceso de elaboración del Champagne, es llamado Champanoise y es el más antiguo y tradicional. Hay otro procedimiento para elaborarlos, muy usado por las bodegas, éste es el Chaussepied o Charmat, actualmente más conocido como Charmat En el tanque se deja envejecer por 30 días, como mínimo, conservando y controlando la temperatura y humedad (al igual que en la cava).
Las borras que se generaron durante este envejecimiento se extraen a través del proceso de filtrado y luego, utilizando maquinaria de alta tecnología que equilibra la presión del espumante, se realiza el llenado de las botellas.
Descripción de la experiencia: Aroma fresco y nítido a manzanas verdes, frutos secos, piña, cítricos y toques herbáceos. En boca es sabroso, equilibrado, con una agradable acidez. El chardonay le da un
punto de elegancia, que recuerda algo los champagnes y los buenos vinos blancos.
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