Gobierno de la Provincia del Neuquén

Viajó 10 años, y ancló en un cometa a 6.400 millones de kilómetros

La especie humana consiguió otro hito trascendente de su proyección hacia el cosmos este miércoles, cuando un vehículo robótico, que había sido transportado por una sonda en un viaje de 10 años, descendió sobre la superficie de un cometa.

La sonda espacial Rosetta abrió sus compuertas y por primera vez en la historia dejó caer suavemente el vehículo robótico Philae sobre el núcleo helado del cometa 67P/ Churyumov-Gerasimenko. Todo salió bien: el contacto con la superficie del cometa se produjo siete horas después.

A las 6:05 -hora argentina-, la nave Philae se separó correctamente de Rosetta, en órbita del cometa 67P/Churyumor-Gerasimenco, y comenzó a recorrer los últimos 22,5 kilómetros hasta el cometa, donde aterrizó poco después de las 13.

Se produjo así el primer descenso en un cometa en la historia de la navegación espacial.

Philae tomará fotos en primer plano de la superficie del cometa, analizará sus gases y su estructura interna. Pero además lo acompañará en su travesía de aproximación al Sol y documentará sus transformaciones, algo que nunca se había intentado hasta ahora.

Rosetta comenzó su periplo hace diez años en la base terrena de Kourou, en la Guayana francesa, y viajó 6400 millones de kilómetros a través del espacio. En el camino describió varias órbitas elípticas y utilizó la gravedad terrestre y marciana como una suerte de acelerador que la llevó más allá del cinturón de asteroides ubicado entre Marte y Júpiter y hacia el espacio profundo, a más de cinco veces la distancia que existe entre la Tierra y el Sol.

Las señales de la nave tardan 22 minutos en llegar a la Tierra

Los cometas son los objetos más primitivos del Sistema Solar. Los astrónomos piensan que son una “caja negra” con los registros de los procesos físicos y químicos que ocurrieron durante esas épocas primigenias, hace 4600 millones de años, cuando se estaban formando los planetas.

Se sospecha desde hace mucho tiempo que los ladrillos de la vida -moléculas orgánicas y compuestos ricos en carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno- podrían haber llegado a la Tierra a bordo de estos mensajeros celestiales. La misión Rosetta ayudará a confirmar esa hipótesis.

Inicialmente planeado para enero de 2003, el lanzamiento fue pospuesto debido a una falla en el cohete y la aventura comenzó en marzo de 2004. Durante su viaje de una década y 6400 millones de kilómetros a través del espacio, describió varias órbitas elípticas y utilizó la gravedad terrestre y marciana como una suerte de acelerador que la llevaría más allá del cinturón de asteroides ubicado entre Marte y Júpiter y hacia el espacio profundo, a más de cinco veces la distancia que existe entre la Tierra y el Sol.

Publicar comentario

Debe estar autenticado para publicar un comentario.

www.neuquen.com © 2017 Todos los derechos reservados