Gobierno de la Provincia del Neuquén

Vecina Destacada

Hilda López fue declarada, este jueves, vecina destacada de Neuquén. Ya lo era: sólo faltaba el reconocimiento institucional. Se cumplió, pues, este requisito, a instancias de una iniciativa de los concejales del MPN Osvaldo Llancafilo y Pablo Bongiovani, aprobada por unanimidad.

Hilda (con H) ha tenido y tiene un protagonismo fuerte y resonante en la radio regional. Aunque decir esto sería empequeñecer su figura: su infatigable andar se ha esparcido por todos los recovecos de la provincia, y más allá también. Siempre caminando algún sendero vinculado a la cultura, al periodismo, a la política.

Ahora tal vez estemos acostumbrados a ver y escuchar mujeres hacer tronar la importancia de su existencia, en los lugares de trabajo, en el Estado, en los escaños donde se fraguan los destinos políticos del país. Hilda ha sido una precursora de esta actualidad, que no se hizo sola, no nació de un repollo ni de alguna impostación del presente, sino que se fue calentando de a poco en la conciencia de la gente, gracias a mujeres como Hilda.

Hilda fue la primera licenciada en asistencia social que tuvo el Municipio capitalino. Abrió caminos donde no los había, ayudó, construyó. De alguna manera, su infancia de conventillo en Buenos Aires la había marcado para servir al pueblo formando parte de él, sin faltar jamás a la cita. Así que nunca le ha errado al camino principal, pese a haberse equivocado, como cualquiera, muchas veces.

Hilda estuvo en el Municipio cuando todavía faltaba construir parte de la sede actual, y había que subir al cuarto piso por una escalera al aire libre, medio volando por el viento. Hay que entender esas realidades, tan distintas a las de ahora, para entender a su vez lo que implicó ser laburante y ayudar al semejante, cuando el Bouquet Roldán era una toma y había que sembrar civilización y bienestar en una ciudad que era un pueblo de cardos rusos rodando, arenales todavía flotantes y gobiernos que tambaleaban al menor enojo militar.

De trabajar después en una agencia de publicidad, le vino el gustito por el micrófono y pergeñó La Luna en la Almohada. Ella misma escribía sus guiones. Su voz comenzó a seducir oyentes, y no ha parado hasta ahora, hasta la actual Picada Cultural, que hace los sábados por LU5. Pasó por un montón de programas. Fundó con otros la Radio Comunidad, batalló en la CALF-Universidad. Y estuvo en LU19 peleando contra las listas negras que prohibían los músicos populares que siempre le gustaron.

Tuvo tiempo para ser directora de Cultura de la Municipalidad en donde había empezado a trabajar, y después secretaria de Cultura de la Provincia. No estuvo en esos puestos de la política para sentarse a un escritorio y disfrutar de la comodidad de los funcionarios. Al contrario: siempre fue una incomodidad, para sí y para los demás. Lo es todavía, tal vez porque sabe o intuye que la comodidad duerme conciencias, y ella la prefiere bien despierta.

Este jueves, con el reconocimiento de los concejales capitalinos, lloró de emoción y agradecimiento. Habrá sentido, espero, que las cosas por las que ha luchado y lucha, tendrían de esta manera un nuevo impulso, otro más, otro empujoncito en la trabajosa fatiga de andar enderezando lo torcido y torciendo lo que está derecho.

Rubén Boggi

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