Gobierno de la Provincia del Neuquén

Un momento especial

Jorge Sapag está, a pesar de las dificultades financieras de su gobierno, en un momento de plena vigencia, con un raro esplendor propio dentro de un mediocre horizonte de los distritos políticos federales argentinos.

El momento responde no solo a sus habilidades políticas personales, sino también a la coyuntura de Neuquén después de la certidumbre de que Vaca Muerta ofrece energía a futuro para no menos de un siglo de vigencia. Ambos factores se conjugan en una circunstancia que suele no ser grata para los gobernantes, como es el fin de un ciclo. Sapag no gobernará ni competirá en los próximos cuatro años. Sin embargo, raramente quede fuera de carrera, sea que forme parte de un eventual gobierno de Daniel Scioli o no.

Sapag acaba de ser elogiado por el embajador de Estados Unidos en Argentina, Noah Mamet; hace apenas unas horas, reforzó su buena relación (que ya tenía) con el embajador de Rusia, Víctor Koronelli. Con los dos países Neuquén tiene negocios en marcha, con fuertes inversiones. En el caso de Estados Unidos, mediante apuestas de empresas privadas fuertes, como Chevron; en el caso de Rusia, con inversiones combinadas entre Estado y privados, como es el caso del Banco de Rusia y la gasífera Gazprom.

Con Rusia, no solo fructificaría Chihuido I con todo lo que implica (los rusos aportarán no menos de 2 mil millones de dólares) sino también un plan más amplio que incluye al menos cuatro represas más, de distinta magnitud. Lo de Gazprom, en este caso promovido centralmente por el CEO de YPF, Miguel Galuccio, puede ser muy serio para el horizonte gasífero. A Sapag (y a quienes seguirán la línea en el próximo gobierno, entre quienes puede estar, por su conocimiento, el ingeniero José Brillo) no se le escapa que ante un precio bajo internacional del crudo, la coyuntura es muy favorable para la expansión en el negocio gas. Y gas tiene Neuquén, tanto o más que petróleo.

Además, el gobernador electo y ahijado político predilecto de Sapag en los últimos años, Omar Gutiérrez, está en estos días colocando bonos en dólares entre inversores estadounidenses y británicos. La gira por los dos países centrales de habla inglesa y prosapia capitalista no es una casualidad, sino más bien un indicio de una estrategia que no solo es económica, sino profundamente política, que entronca con los planes de continuidad hegemónica (compartida o no) del MPN en la provincia, y desde este cuartel general, de influencia hacia el país y de inserción directa en el mundo, con la marca Patagonia como estandarte.

Así, la paradoja entre problemas y soluciones está más vigente que nunca. Y en esa paradoja, el nombre de Jorge Sapag tiene una incidencia determinante, con un futuro que no es posible prever, pero sobre el que el habrá que tener una especial atención.

Rubén Boggi

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