Gobierno de la Provincia del Neuquén

Transporte, jueves negro

Después de un miércoles accidentado para el transporte público en Neuquén por un paro sorpresivo que duró poco más de una hora, se derivó hacia una situación aun peor, porque se decidió otro paro, esta vez total, y la mañana del jueves transcurrió sin el servicio, esencial para unos 80.000 ciudadanos que lo utilizan.

El paro rompió todos los esquemas. Se llevó adelante en medio de una conciliación obligatoria y de negociaciones que iban por buen camino, con el gremio UTA y otros sectores que no responden a esa conducción sindical. Y la causa fue una situación absolutamente limitada a un trabajador que fue a cobrar su liquidación final, ya que se jubila y por ende se retira del empleo. No estuvo de acuerdo en el monto, hubo un pequeño escándalo con agresiones de por medio en las oficinas, denuncias ante la policía, y paralización total del servicio de los colectivos.

Lo sucedido es tan singular que obliga a especular con otros motivos, que pasan por la muy mala relación de la empresa Autobuses Santa Fe con el sindicato UTA, relación que no difiere demasiado también con la que el gobierno de Horacio Quiroga tiene con la empresa. Quiroga heredó un contrato de renovación con cambio de empresa en el medio (del grupo Indalo de Cristóbal López, al grupo actual con los hermanos Rossi), y la situación se sostiene precariamente en función de ver quién mete la pata más profundamente, y habilita así una eventual rescisión del contrato.

Desde el gremio se ha llegado a decir que se pretendía la retirada de  la empresa, algo bastante singular ya que habría en lo inmediato una situación inestable para los trabajadores, más allá de que el Municipio tendría que hacerse cargo. El gobierno de Quiroga también ha expresado su desagrado por la situación del servicio, y admitido que no logra encauzarlo por un sendero de mayor eficiencia.

En este contexto, se libra una sorda batalla de intereses llenos de riesgo para todos los protagonistas, pero que inexorablemente deriva en el perjuicio directo hacia quienes usan el servicio porque no tienen opción. De todos los males que sufre el usuario, el peor de todos es el no servicio. El colectivo se putea cuando anda mal, y mucho más cuando directamente no anda.

Así las cosas, de la emergencia, todos intentarán salir a través de las puertas que puede abrir legalmente la subsecretaría de Trabajo. Pero la situación de este jueves negro es límite: de aquí para adelante, algo nuevo habrá que hacer. Incluso la situación política conduce hacia esta certidumbre, ya que el servicio del transporte es desde hace tiempo una de las piedras de toque más usadas en la puja entre el gobierno municipal y su principal oposición, el MPN.

 

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