Gobierno de la Provincia del Neuquén

Puja petrolera

Cumpliendo con lo que se había avisado, las empresas petroleras liquidaron salarios

sin el componente de horas extras conocidas como “horas taxi”. El sindicato petrolero, que conduce Guillermo Pereyra, convocó rápido a un paro de 24 horas. El ministerio de Trabajo, dictó la conciliación obligatoria.

Son los primeros escarceos en una situación complicada, en la que las empresas están determinadas a ajustar costos, en función del suspenso en la actividad que impone el bajo precio internacional del petróleo, más el condimento, en Argentina, de la coyuntura electoral y el destino incierto del precio sostén nacional del crudo, arbitrado en 77 dólares el barril.

El sindicato petrolero había anticipado que resistiría cualquier intento de descargar ese ajuste sobre los trabajadores. Si bien Pereyra mismo ha reconocido que las “horas taxi” (horas improductivas, que se pagan igual aunque no se trabajen, por quedar en el medio, por ejemplo, de un traslado) no fueron conseguidas por el gremio, ni están en sus demandas estatutarias, las defenderá igual por considerarlas un “derecho adquirido”.

Las “horas taxi”, efectivamente, fueron creadas por las mismas empresas, en procura de otros objetivos, como ganar mano de obra especializada en un mercado que se había tornado súper competitivo cuando el precio estaba por los 100 dólares el barril y Vaca Muerta anticipaba la fiebre del shale, que finalmente quedó congelada por el derrumbe.

Lo sucedido este lunes tiene, pues, mucho de puesta en escena. Las empresas sabían que provocarían un paro, el gremio sabía que las empresas sabían, y todos sabían que el ministerio de Trabajo no tardaría un segundo en dictar la conciliación obligatoria. Una vez más, lo que se hace es ganar tiempo, tirar la pelota para adelante, aunque nadie sabe muy bien cómo terminará el juego.

Rubén Boggi

Publicar comentario

Debe estar autenticado para publicar un comentario.

www.neuquen.com © 2017 Todos los derechos reservados