Gobierno de la Provincia del Neuquén

Optimismo petrolero

Novedades y optimismo político se vivieron al pie del pozo de Aguada Federal.

El gobierno neuquino lanzó una andanada de novedades y confirmaciones desde el corazón mismo de la nueva explotación petrolera: al pie del pozo de G&P en Aguada Federal, a punto de ser terminado, Jorge Sapag lució el renacido optimismo de su gestión por la llegada de inversiones, que estimó llegarán este año a los 3.500 millones de dólares.

El contexto de la comunicación oficial era apropiado para la ocasión. En el yacimiento operado por la estatal provincial, 70 hombres trabajan 24 horas por día en medio de impresionantes maquinarias, utilizadas para la perforación a casi 3.000 metros de profundidad,  a la vera de dos grandes tanques australianos que contienen 5 mil metros cúbicos de agua sacada del río Neuquén, que –según aseguran- será recuperada tras cumplir su rol en el pozo, y utilizada en otro yacimiento, que opera la empresa Total.

El pozo es como una fábrica instalada en medio de la estepa tapizada de duros yuyos, piedras y arena. En ese brote tecnológico de producción, Sapag y sus funcionarios, con Guillermo Coco a la cabeza, se mueven con naturalidad y satisfacción, mezclándose con técnicos y operarios de la empresa provincial y de Halliburton.

Según el gobernador y su ministro de Energía, todo va viento en popa. G&P podrá estar operando en la Bolsa –“apalancando” sus inversiones- antes de fin de año. En la semana, Sapag se verá con las dos empresas chinas energéticas más importantes, interesadas en sumarse a las inversiones en Vaca Muerta. Antes también de fin de año, posiblemente en noviembre, viajará a Río de Janeiro, para cerrar trato con Petrobras, dar por terminada la polémica por Veta Escondida, y abrochar una nueva inversión en la formación neuquina que promete shale para rato.

Entre datos técnicos y anuncios, el gobernador no quiere tocar otros temas. Pero en el entorno se habla de política. Los comentarios sobre la visita, el día anterior, de Guillermo Pereyra al pozo de G&P fueron varios y de distintos matices. Hay confianza en el rol positivo que eventualmente podría tener el MPN el 27. Pero se habla más que nada de lo que vendrá después. Especulaciones sobre eventuales retoques en el Gabinete. Tal vez, alguna inclusión resonante.

Cada tanto, aparece el encargado de la seguridad del yacimiento para recordar que hay que apagar los celulares, porque la onda puede incidir en las cargas explosivas que están trabajando para fracturar las profundidades. Se lo ve charlar animadamente a otra visita estelar: el presidente de ENARSA, Walter Fagyas, con el ministro Coco. Fotógrafos y camarógrafos se multiplican como hormigas alborotadas alrededor de máquinas y hombres.

Sapag habla del gasoducto que se construirá, al que la empresa estatal neuquina piensa inyectarle un millón de metros cúbicos de gas por día ya pronto, tal vez el año que viene. El optimismo parece ser ya una prescripción médico-política. Permite avizorar una etapa de gobierno distinta, con mucho énfasis en realizaciones que –esta vez- no dependerán tanto de otras voluntades, sino de la propia.

Es parte del nuevo escenario que se va perfilando en Neuquén. Habrá que seguirlo con atención.

Rubén Boggi

Foto: Pepe Delloro (Telam).

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