Gobierno de la Provincia del Neuquén

Nuevo documento del obispado en defensa de la vida de Marcelo Diez

El obispo de Neuquén, Virginio Bressanelli, difundió este sábado un nuevo documento acerca de la situación de Marcelo Diez, el hombre a quien se le pretende aplicar la ley de “muerte digna”, y que permanece internado en LUNCEC Neuquén.

El siguiente es el texto completo:

Quiero compartir con la Comunidad cristiana,  y con tanta gente de buena voluntad que se interesa por Marcelo Diez, algunas reflexiones sobre su estado:

-¡Marcelo Diez está vivo! Respira por sus propios medios, sin ayuda de respirador o de máscara de oxígeno. No está enchufado a máquina alguna.  Rota y se acomoda en la cama por sí mismo, se frota o rasca en la parte del cuerpo donde siente molestias. A veces, aprieta suavemente la mano de quien lo toma.  Al parecer de quienes más lo conocen y asisten o acompañan, su respuesta a estímulos externos no es sólo refleja sino que, por momentos, se trataría de actos dirigidos. Es sensible a muestras de afecto y hacia quienes le conversan; se irradia su rostro al escuchar música; da señales visibles de displacer o cansancio cuando algo no le gusta. Marcelo vive en una situación de alta discapacidad.

-Marcelo tiene derecho a que se respete su intimidad. Se trata de un derecho personalísimo que exige que no se lo exponga a la mirada de los curiosos. No es una pieza de museo, es una persona humana. Sin embargo, tiene derecho a no estar aislado ni ser discriminado, cualquiera sea su estado de salud. Nadie puede imponerle a un enfermo que se quede solo, relegado en una habitación, a no ser que sea un peligro para la sociedad. Como lo exige la moral y lo manda la ley, Marcelo tiene derecho a recibir los cuidados que siempre ha recibido en la Institución que lo acoge, y que consiste en una asistencia personalizada y en el sostén afectivo y espiritual constituido por la relación con sus médicos, enfermeros, personal de la casa, demás enfermos y con los voluntarios que con su presencia y ayuda llenan algunos tiempos vacíos.  Con esto no se hace más que continuar lo que cumplieran sus padres, especialmente el papá, cuando lo confió al cuidado de LUNCEC, quien además nunca puso reparos en que Marcelo estuviera en contacto con otras personas. De hecho, él mismo, en variadas ocasiones, lo sacaba a la calle.

-El “Bien de la Vida” de Marcelo no puede depender sólo de la decisión de su familia. En condiciones similares a ésta, no toda familia garantiza siempre el mayor interés del enfermo. De allí que cuando está en juego el derecho fundamental de la vida, se hace imprescindible el discernimiento de una instancia superior, de una autoridad competente,  que está por encima de los actores vinculados al enfermo. La custodia y el cuidado del “Bien Vida” caen también bajo la responsabilidad de la sociedad en su conjunto, a través de sus miembros, organismos, estructuras de servicio e Instituciones médicas, sociales y judiciales.

– El caso de Marcelo está hoy a consideración de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a raíz del recurso interpuesto por sus defensores. Debemos confiar en la recta conciencia de los jueces de dicho Tribunal, que es el máximo custodio del ordenamiento constitucional. Con la misma confianza, le pedimos que el mismo dé curso a un diagnóstico actualizado del estado de salud de Marcelo ya que, si bien en su momento se le diagnosticó Estado Vegetativo (EV), hay indicios suficientes para presuponer que en la actualidad su situación es distinta.   Desearíamos también que ese Alto Tribunal dispusiera de todos los datos necesarios para conocer a fondo las razones que motivaron a los defensores de Marcelo a interponer este recurso.

Marcelo es un hijo de Dios y un hermano nuestro. Sostengámoslo con nuestra oración. Para él y para todo ser humano queremos lo mejor: la dignidad que le corresponde, la calidad de vida posible dentro de su condición actual, y una vida plena en Cristo. Por eso lo confiamos al Padre en nombre de Jesucristo. Imploramos que el Espíritu Santo ilumine la mente y toque el corazón de todos aquellos  que  nos sentimos afectados por la condición de Marcelo, cuya vida depende hoy de decisiones ajenas a su persona.

Virginio D. Bressanelli (obispo de Neuquén).

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