El turismo de experiencias es una modalidad que va sumando adeptos. Se basa en actividades programadas para todos los gustos. Cada una de ellas cuenta con un atractivo especial y está diseñada para que durante el período de vacación el contacto con la naturaleza y los paisajes se conviertan en una experiencia de vida que incluye conectarse con lo espiritual, con la vida cultural originaria y con la aventura.
La experiencia cultural promueve el intercambio con “los pueblos originarios y personas que se relacionan de una manera íntima con el mundo natural y sus principios. A partir de distintas propuestas relacionadas con la expresión artística y las tradiciones ancestrales el visitante podrá acceder a un tipo de sabiduría que expandirá su conciencia y enriquecerá su vida cotidiana de una manera sutil aunque profunda”.
La experiencia con la naturaleza y la aventura también se incluye en el “Turismo de experiencias”. En este caso se avanza en “el deseo de ir más allá, de descubrir y explorar, lo que probablemente sea el motor más poderoso del espíritu humano” lo que permitirá una vez realizada alguna de las propuestas ofrecidas “regresar con una sabiduría esencial de extraordinaria vigencia para transitar las regiones desconocidas del escenario cotidiano”.
También, la experiencia se conecta con el espíritu y el alma. En este caso, invitan al visitante a “a revivir el encuentro con el mundo natural de una manera absolutamente diferente y enriquecedora ya que “detrás del espectacular paisaje se puede ir gradualmente percibiendo la existencia de los principios y leyes que rigen su particular dinamismo creando equilibrio y calidad de vida por lo que el cuerpo, la mente y la dimensión emocional serán las vías utilizadas para acceder a este misterioso conocimiento”.