Obsesionado con las alas de los pájaros, un joven inventor fabrica una bicicleta voladora. Y ahí es cuando aparece otro factor esencial. “Luego de muchos intentos y fracasos, descubre que sólo el amor puede desafiar la gravedad”, adelanta Srnec, cabeza de la compañía que trae a la Patagonia una pieza clásica, creada en 1961 por Jirí Srnec padre.
Y adelantan: habrá bicicletas que vuelen y flores que se desprendan de la tierra, con la novedad que en esta propuesta se incorpora la danza, a cargo de Adéla Srncová, hija del fundador de la compañía.
“Mi hermana hizo un hermoso trabajo de coreografía”, cuenta Srnec, entusiasmado. Producto de esta mixtura el público tendrá oportunidad de conocer a Tali Walter, el benjamín del grupo –y el más joven miembro en toda su historia–, un bailarín de sólo quince años que hará el papel de Cupido.
Finalmente, Srnec destaca que "La bicicleta" es más compleja a nivel técnico. “Usaremos cuatro reflectores en lugar de dos, que es lo usual. Por eso, algunas escenas son más brillantes y coloridas”, adelanta.
Si el empleo de una técnica en cierto punto surrealista y la identificación con la obsesión del joven inventor –que tal vez se canalice en la sorpresa que genera el ver cómo los objetos se elevan– pueden despertar el interés por el Teatro Negro de Jirí Srnec, hay otra particularidad que vuelve a la pieza única en su género: al ser la primera creación de Srnec padre, "La bicicleta voladora" es la fundadora indiscutida del teatro negro.