El 6 de noviembre se conmemora en todo el país el Día de los Parques Nacionales. La fecha evoca el momento del año 1903 en que el perito Francisco Pascasio Moreno donó las tierras que luego se convirtieron en el primer parque nacional argentino: el Nahuel Huapi, ubicado en el sudoeste de Neuquén y el noroeste de Río Negro.
El Parque Nacional Nahuel Huapi comprende un territorio de 713 mil hectáreas. Junto con el de Los Glaciares, que tiene 724 mil hectáreas de extensión, son las dos superficies protegidas más amplias del país.
Además, tanto Neuquén como Santa Cruz, que albergan dentro de sus territorios a esos dos parques nacionales, son las provincias argentinas con mayor extensión de áreas naturales protegidas. La mayor parte del parque Nahuel Huapi —491.160 hectáreas— está ubicada en Neuquén.
En el territorio neuquino se encuentran en total cuatro áreas naturales protegidas de jurisdicción nacional y nueve provinciales. Esos 13 sitios destinados a la conservación de los recursos naturales abarcan una extensión de 1.034.875 hectáreas, el 11 por ciento de la superficie de la provincia.
En todo el país, el sistema de Parques Nacionales tiene a cargo 32 áreas protegidas que ocupan 3.456.044 hectáreas, una superficie mayor a la provincia de Misiones.
Con la creación en 1922 del Parque Nacional del Sur (luego denominado Nahuel Huapi), Argentina se transformó en el tercer país del continente y el primero de Latinoamérica en contar con un sistema de protección de las áreas naturales. La precedieron Estados Unidos y Canadá.
El primer parque nacional
A finales del siglo XIX, Francisco Pascasio Moreno, un investigador naturalista, partió desde Buenos Aires en una exploración por el norte de la Patagonia, destinada a recolectar información geográfica y científica.
Unos años más tarde, por sus conocimientos sobre la región patagónica, Moreno fue nombrado como perito argentino durante un conflicto limítrofe con Chile. El desacuerdo se resolvió en 1902, con el afianzamiento de la soberanía nacional sobre una extensión de más de 40 mil kilómetros cuadrados. En compensación por sus servicios, el Estado argentino obsequió al perito un terreno de 7.500 hectáreas.
El 6 de noviembre de 1903, en un gesto sin precedentes, Moreno devolvió las tierras a la Nación solicitando que fueran reservadas para la conservación de los recursos naturales que allí se encontraban. Escribió una carta notificando de su decisión a Wenceslao Escalante, entonces titular del ministerio de Agricultura de la Nación.
En la misiva, el perito argumentó su propuesta: “Durante las excursiones que en aquellos años hice en el sur, admiré lugares excepcionalmente hermosos y más de una vez enuncié la conveniencia de que la Nación conservara la propiedad de algunas de ellas, para mejor provecho de las generaciones presentes y venideras. Vengo por ello, invocando los términos de la ley, a solicitar la ubicación de un área de tres leguas cuadradas con el fin de que sea conservada como parque público. Al hacer esta donación emito el deseo de que la fisonomía actual del perímetro que abarca no sea alterada y que no se hagan más obras que aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante.”
En los años siguientes, el gobierno nacional amplió la extensión del sitio protegido a unas 785.000 hectáreas, según estimaciones de la época. En 1922, en esas tierras se creó el Parque Nacional del Sur, primera área natural protegida del país.
Una década después, en 1934, el Congreso sancionó una ley para cambiar la denominación del sitio a Parque Nacional Nahuel Huapi. La misma norma creó además el Parque Nacional Iguazú y dio origen al Servicio de Parques Nacionales.
En 1937, se crean en Neuquén los parques nacionales Lanín y Los Copahues (este último fue transferido en 1957 a la provincia). El Parque Nacional Laguna Blanca se constituyó a partir de 1940; en tanto que el de Los Arrayanes lo hizo a partir de 1971.