Gobierno de la Provincia del Neuquén

Negocian con docentes

La partida de ajedrez que juega el gobierno de Omar Gutiérrez con los gremios estatales tuvo el lunes 28 un capítulo singular con el gremio docente ATEN. Se movieron solo algunas piezas, pero las principales siguen en el tablero, mientras el sindicato amenaza y el gobierno demora.

El anunciado encuentro de negociación se hizo, aunque sin la presencia de las estelares figuras de negociación del gobierno. Estuvieron la presidente del Consejo Provincial de Educación, Stella Mari Ambrosio, y Juan Hurtado, en representación del ministerio de Gobierno y Justicia. No fue una devaluación, pero se le pareció bastante. Así lo interpretó, al menos, el gremio, con Marcelo Guagliardo a la cabeza.

Antes del encuentro, impacientes con la ausencia de confirmación que se prolongó más de lo esperado, los sindicalistas anticiparon que se haría una asamblea el 26 de enero para definir medidas de fuerza, que podrían conducir inexorablemente al no comienzo de las clases, si es que el gobierno no plantea ofertas salariales concretas y respuestas a la siempre abundante agenda de cuestiones a resolver, parte de la casi infinita burocracia estatal educativa.

Después del encuentro, el ánimo no mejoró demasiado. El gremio entiende que se aplica la misma táctica dilatoria de siempre, y tal vez tenga la razón en ese punto. El gobierno no envió a sus principales referentes, la ministro Cristina Storioni y su par del gabinete Mariano Gaido. Tal los reserva para encuentros más intensos, con el principio de una oferta más concreta, que hoy todavía no existe.

No es poco lo que está en juego para el gobierno de Gutiérrez. La “paz social” que se garantizó con generosa billetera este año, enfrenta al fin del 2015 una situación distinta. Los bolsillos gubernamentales están más flacos, lo mismo que el poder adquisitivo de los salarios docentes. La tensa espera tiene como contexto el rumbo económico nacional, todavía incierto en cuanto al alcance de la inflación y la estabilidad cambiaria. También se ha tornado incierto el precio sostén del petróleo, aunque la apreciación del dólar en relación al peso beneficia al Tesoro neuquino.

Así las cosas, la tensión se mantendrá, por ahora sin desbordar demasiado en exteriorizaciones callejeras. Las fiestas de fin de año y el comienzo de enero –mes de vacaciones por excelencia- no ayudan a un contexto de conflicto. Pero tampoco contribuyen en sí mismo a su resolución.

Esta vendrá de la mano de decisiones que deberá tomar el joven gobierno provincial, que no la tiene fácil, ni ganada, esta primera pulseada (repetida, aunque siempre original en algún punto) con los gremios estatales.

 

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