Gobierno de la Provincia del Neuquén

Miles de manifestantes marcharon después de la violencia

Una marcha como hacía años no conseguía en Neuquén, puso en evidencia que el sindicalismo estatal representado en la CTA, en la fragua de la confrontación violenta, había sellado una reunión de sus fuerzas, licuadas por las ramificaciones políticas diversas de los últimos tiempos.

El día después de la batalla de la Legislatura, encaramados a la vista del símbolo fácil de la petrolera estadounidense Chevron, principal motivadora desde lo ideológico de la reacción masiva de un sector político y social que había estado disperso desde el 2007, los gremios estatales, las agrupaciones universitarias, las organizaciones mapuches, y la izquierda política vernácula, sumaron más de 10 mil manifestantes por las calles neuquinas.

La ocasión evidenció que se volvía a unir, aunque sea circunstancialmente, algo que el gobierno de Jorge Sapag y sobre todo el fenómeno nacional del kirchnerismo habían desunido. Dirigentes como Mariano Mansilla y Julio Fuentes participaron del mismo acto. Estuvo la izquierda con plena presencia, y las facciones pro K y anti K bebieron de la misma fuente, sumando críticas hacia el establishment político provincial: Sapag, Gastaminza, Quiroga, y por supuesto, el fantasma omnipresente de Jorge Sobisch, discurrieron en los discursos de los oradores del acto central, realizado frente a una desierta (hubo asueto) Gobernación.

El reagrupamiento alrededor de la fuerza motora del sindicalismo estatal de la CTA no perdonó adversarios en la actual coyuntura. Cayó bajo la fuerza de las palabras hirientes el intendente Horacio Quiroga, culpable de haber multado manifestaciones anteriores; cayeron los diputados “progresistas” que avalaron el acuerdo con YPF alineados con el kirchnerismo, como Raúl Canini y Raúl Podestá. Y, por supuesto, cayó bajo la crítica dura el gobierno entero de Jorge Sapag, con alusión especial a la vicegobernadora Ana Pechen y su pasado como rectora de la Universidad Nacional del Comahue.

Así, en el nuevo escenario que comienza a alumbrar la posibilidad de un renacimiento petrolero que algunos saludan, otros critican y todos desean, se empezaron a alinear los peones en el tablero. Una nueva partida se prepara en Neuquén, y no será fácil de jugar para quienes aspiran a la gobernación en el 2015.

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