Gobierno de la Provincia del Neuquén

Murió Marcelo Diez

La Corte Suprema de la Nación reconoció el derecho a todo paciente a decidir su muerte digna, en el caso concreto “D.M.A. s/ declaración de incapacidad”, el que sustancia el pedido promovido por las hermanas del neuquino Marcelo Diez, una historia de más de 20 años que ha suscitado una fuerte polémica y debate que aún no termina.

A las pocas horas, en una coincidencia dramática, Diez murió. Estaba internado en la clínica CEMIC de la capital neuquina. La familia dispuso que su cuerpo sea cremado, hecho que se concretaría el viernes.

Con el voto de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, el máximo Tribunal “garantizó que se respete la voluntad de una persona para que se suspendan las medidas que desde hace más de 20 años prolongan artificialmente su vida”.

La Corte confirmó la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Provincia del Neuquén sobre el caso del paciente que, a causa de un accidente con una moto, y una posterior infección intrahospitalaria, está postrado desde 1995.

Según relata el CIJ, este hombre sufrió una grave lesión en el cerebro, por lo que hace más de 20 años “no habla, no muestra respuestas gestuales o verbales, no vocaliza ni gesticula ante estímulos verbales y tampoco responde ante estímulos visuales”.

Además, “carece de conciencia del medio que lo rodea, de capacidad de elaborar una comunicación, comprensión o expresión a través de lenguaje alguno y no presenta evidencia de actividad cognitiva residual”.

El paciente requiere de atención permanente para atender sus necesidades básicas y recibe alimento a través de una sonda gástrica. Sin embargo, no requiere del sostén de aparato alguno desde hace años. En concreto, esto implica que para que muera, habría que dejar de alimentarlo.

Esto ha motivado una fuerte polémica, que llegó al obispado de Neuquén, cuyo titular, Virginio Bressanelli, no dudó en calificar de asesinato a cualquier medida que se tome para determinar la muerte del paciente.

Si bien, según explica el CIJ, el paciente “no había brindado ninguna instrucción formalizada por escrito respecto a qué conducta médica debía adoptarse en una situación como la que se encuentra en la actualidad”, el hombre “le había manifestado a sus hermanas que, en la eventualidad de hallarse en el futuro en esta clase de estado irreversible, no era su deseo que se prolongara artificialmente su vida”.

Por este motivo, sus hermanas solicitaron la suspensión de las medidas de soporte vital que se le vienen suministrando desde hace dos décadas.

“En el fallo, la Corte Suprema consideró que la Ley de Derechos del Paciente contempla la situación de quienes, como M.A.D., se encuentran imposibilitados de expresar su consentimiento informado y autoriza a sus familiares a dar testimonio de la voluntad del paciente respecto de los tratamientos médicos que éste quiere o no recibir”, indica el CIJ. Ante esto, el máximo Tribunal “resolvió que debía admitirse la petición planteada en la causa a fin de garantizar la autodeterminación” del paciente.

Sin embargo, la Corte aclaró “que no se estaba en presencia de un caso de eutanasia” y pidió que se eviten “judicializaciones innecesarias de decisiones relativas al cese de prácticas médicas”.

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