Gobierno de la Provincia del Neuquén

Kicillof anticipó que se revisará el esquema de subsidios al precio del gas

En su primer contacto con la prensa, confuso por la costumbre (no ingenua) de no dar conferencias organizadas de prensa, sino someterse a un ejército de movileros a sabiendas de que nada allí se profundizará, Axel Kicillof dejó entrever que se revisará el actual esquema de subsidios a las tarifas de gas.

El ministro de Economía se cuidó en afirmar que no habrá cambios “bruscos” ni anuncios rimbombantes, pero sí dijo respecto del gas (tema que trajo él mismo a colación) que se buscará terminar con un esquema de subsidios que perjudica a quienes menos tienen, concretamente, a las regiones menos favorecidas por no tener acceso, por ejemplo, al gas en red.

Aceptó así públicamente algo que desde Neuquén se viene diciendo desde hace más de 10 años: que hay un sistema injusto de subsidios, que favorece a los grandes consumidores del centro del país, y perjudica a –por ejemplo- los sectores de menores recursos que tienen que usar garrafas.

Kicillof dijo esto con claridad en medio de la confusa “conferencia” de prensa: no puede ser que salga (mucho) más caro el gas en garrafas que el gas en red.

Sostuvo entonces que se revisará el esquema de subsidios, analizando especialmente su distribución en cuanto a las regiones y a las características que cada una de ellas tenga en cuanto a su composición socio-económica mayoritaria.

¿Deberán esperar los porteños, por ejemplo, un tarifazo? Es posible que se produzca algo así, aunque no de características dramáticas, más allá que seguramente se lo pintará de esa manera desde algunos sectores mediáticos.

Nada dijo Kicillof en este primer acercamiento a un tema clave como es el precio de la energía, del precio del gas en sí  mismo, es decir, el que se paga a los productores. El precio del gas en boca de pozo es el que más interesa a las provincias productoras, como Neuquén, y también a las empresas que lo producen, es decir, lo extraen por ser concesionarias de los yacimientos.

Actualmente hay una gran disparidad de precios, según se establezca en cada contrato, y se tiene en cuenta si es shale o no, si es “nuevo” o “viejo”, y para qué está destinado, si para industria o consumo domiciliario, por ejemplo. Oscilan así los precios desde los poco menos de 2 dólares el millón de BTU hasta los 7,5 dólares que se pagan como mejor precio.

Siempre se paga menos de lo que cuesta importar el gas. Sobre todo, mucho menos de lo que sale el gas que se trae en barco, que se transporta en estado líquido, y debe ser “regasificado” después en instalaciones especiales.

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