Acuerdo para impulsar la industrialización de Vaca Muerta

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Corría el año 1986, y el teléfono (no había celulares entonces) de la Redacción sonó, estridente. Es el senador Elías Sapag, me dijeron, atendé vos. La voz ronca del mítico senador tronó, desde su oficina en el Congreso: “Neuquén hará realidad el polo petroquímico”. De allí, al titular del diario de ese día.

Han pasado 32 años, y ese anuncio nunca se concretó, aunque este viernes se ha firmado un acuerdo que tal vez arrime hacia aquel sueño, de la mano del nuevo poderío que ya entrega, más que promete, Vaca Muerta. Fue con la Unión Industrial Argentina, y establece un convenio de colaboración para industrializar esta zona sobre la base de la extracción no convencional de gas y petróleo.

El presidente de la UIA, Miguel Acevedo, y el titular de la Asociación de industriales de Neuquén,  Roberto Enríquez, firmaron el acuerdo con el gobernador, Omar Gutiérrez. “Neuquén, hoy de la mano de Vaca Muerta, tiene la posibilidad de hacer realidad el polo industrial por excelencia”, dijo el mandatario provincial.

El ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi, señaló casi con ingenuidad aquello que la provincia viene persiguiendo desde la década del ’80: que “el gobernador nos marcó la necesidad” del agregado de valor del gas de Vaca Muerta”.

Miguel Acevedo expresó, durante el acto realizado en el Salón de Acuerdos de la Casa de Gobierno,  que en la UIA “estamos todas las provincias, tenemos la representación de todas las regiones de la República Argentina incluido ahora la Unión Industrial de Neuquén”. Y resaltó que “nosotros estamos encantados de estar acá y de acompañarlos en este desafío que tienen”.

Remarcó que “lo que tenemos que buscar es agregar valor para que quede en las regiones, que justamente seamos un país económicamente federal. La única manera de ser económicamente federal es que se instalen las industrias en las localidades y ese entramado productivo vuelva a crecer”.

Así, aquello que anunció Elías Sapag a este periodista, a través del tubo casi gigante de un teléfono verde, con disco para marcar los números, hace 32 años, podrá tal vez ponerse en marcha.

La prudencia indica que no hay que dar nada por hecho, y que muchas circunstancias deberán conjugarse para hacerlo posible, más allá de la sana intención de este presente optimista.

Rubén Boggi

 

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