Arte sobre las rocas en Piedra del Águila

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En Piedra del Águila, 30 años atrás, el escultor español Juan Borges Linares talló hermosas imágenes sobres la formación rocosa que abraza a la ciudad. El artista se inspiró en la historia autóctona del pueblo.

Nota de @ViajoConVos por Marcelo García.

Detrás de cada imagen siempre hay una historia. Es imposible pasar por Piedra del Águila, sin detenerse a observar las enormes y seductoras figuras que el escultor español Juan Borges Linares, talló sobre las rocas que abrazan a la localidad neuquina.

Poco se sabe acerca de los orígenes, sin embargo, forman parte de la expresión cultural de Piedra del Águila, ya que desde hace tres décadas se revelan insinuantes ante la mirada de propios y extraños. Las figuras llegan a medir hasta diez metros de altura y son verdaderas reliquias que demuestran el arte del español que se inspiró en la historia de la cultura originaria para llevar adelante parte de sus trabajos.

Juan Borges Linares nació el 6 de Marzo de 1941 en Galdar, Islas Canarias, España. El menor de cuatro hermanos realizó su primer viaje a Argentina en 1971, y se estableció en la ciudad de Plottier. Algunos meses más tarde, de la mano de una familia amiga que tenía el único parador existente, llegó a Piedra del Águila para trabajar en el cordón montañoso.

Días de trabajo

A mediados de los ‘70, el tallado de las figuras, alcanzó su máxima expresión y el por entonces el artista ibérico requirió de la colaboración de algunos jóvenes lugareños, como la de Pedro Rodríguez. Pedro abraza hoy los 58 años, habla pausadamente y recuerda con mucha a emoción a quien en fuera su maestro y amigo.

El pasado renace en cada palabra que pronuncia como si los hechos hubieran ocurrido ayer. “Era un hombre increíble, yo tenía apenas 16 años, por lo que la llegada al pueblo de un personaje como Linares, fue todo una novedad para mí y los otros chicos. Pasábamos horas juntos. El me decía “Peter, lléname la pipa”, y yo encantado desgranaba pacientemente el tabaco en mis manos.

El hombre que hoy custodia celosamente en el Museo local los recuerdos de la ciudad rememora: “Era un espectáculo verlo trabajar. Todo lo hizo con tres rústicas herramientas, cortafierro, punta y maza. Muchas veces el nos marcaba con tiza donde teníamos que cincelar y nos permitía que lo ayudáramos con su obra”.

Convencido de que todo en la vida sucede por algo, Rodríguez revela que terminó construyendo su casa actual, a metros de la imagen a la que denominaron Maternidad India. Muy cerca de allí se encuentran la talla llamada “La cabeza del indio” y otra que representa el ala de un águila. En este caso, la obra no pudo ser finalizada debido a que “una docente se opuso a que se continúen ejecutando los trabajos.

A fuerza de sudor y talento, Linares dejó estampada su marca personal, grabando en el increíble cordón rocoso su pasión incondicional por el arte, pero también su amor por Piedra del Águila.

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