La fotografía documental tiene otro tiempo

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Cuando navegamos por las redes sociales vemos todo el tiempo fotografías: un recital desde lejos, una selfie frente a un espejo, un plato de comida en un restaurante muy coqueto. Hacemos un zapping constante de imágenes: amigas abrazadas, alguien soplando velitas, un gato mirando a cámara. Hacemos scroll, pasando una y otra: tatuajes recién terminados, un cactus, una modelo luciendo ropa para vender. Casi que no las vemos, pero seguimos: alguien de vacaciones en la playa, unas nubes y hasta alguien haciendo pesas en el gimnasio.

Pero a veces una foto nos llama la atención. Una mirada determinada. Un contexto específico. Un cartel que reivindica un reclamo. Una situación que nos emociona. Algo nos punza. Nos obliga a detenernos. Mirarla con detenimiento. Analizarla.

La fotografía documental refiere a mostrar la realidad de un tema que nos interesa pero cargado de nuestras subjetividades – reflexiona el fotógrafo Agustino Mercado. Existe una búsqueda también por expresar las emociones, lo que nos pasa, los miedos, las decepciones, la alegría, el vínculo de la fotografía con nuestro lado emocional. Como también esa relación entre espacio, cuerpo y alma, fuera de prejuicios y dogmas.

La fotografía documental captura experiencias, denuncias, manifestaciones, acontecimientos excepcionales o cotidianos. Son fotos que nos obligan a preguntarnos: ¿Qué le pasa a la persona fotografiada? ¿Por qué esta ahí? ¿En qué lugar esta?

Cuando nos proponemos un tema, comenzamos un camino introspectivo para indagar de dónde surge y por qué lo queremos hacer, cuál es nuestra memoria y nuestras emociones referidas a eso puntualmente – explica Mercado.

Esas fotos también nos hacen pensar en quién las sacó. La fotografía documental nos habla de que el/la fotografa/o “estuvo ahí” para capturar la imagen. ¿Cómo hizo para sacar esa foto? ¿Para quien la sacó? ¿Fue instantánea o busco el momento preciso para capturarla?

La fotografía documental tiene otro tiempo y no es noticia inmediata como la fotografía periodística. Lo cual hace que vayamos construyendo nuestra propia realidad de lo que vemos y de lo que queremos mostrar sin perder el sentido de la memoria y el compromiso – asegura Mercado.

La fotografía documental condensa visualmente un hecho. Permite capturar experiencias vividas en imágenes. Por eso este tipo de fotografía transmite sueños, deseos, esperanzas y también sufrimientos. Cada momento histórico tiene su forma de mirar y fotografiar. Hoy circulan fotos que hace veinte años no lo hacían. El contexto social cambió. Y nuestro discurso visual también.

La fotografía hoy es una gran herramienta política y social pero, a diferencia de en otros tiempos, cada vez está más empapada de una mirada autoral. Ya no basta con reflejar la realidad, porque casi todos tenemos acceso a sacar u obtener imágenes de lo que pasa a nuestro alrededor. Hoy necesariamente el fotógrafo/a expresa su opinión a través de las imágenes, cuenta historias, transmite mensajes – analiza la fotógrafa Lucía Morón.

Hoy, nuestros celulares, tablets o incluso cámaras de fotos nos permiten captar momentos y difundirlos masivamente en un abrir y cerrar de ojos. Los avances tecnológicos permitieron la democratización del uso de la fotografía. Aunque el proceso de producción de una fotografía documental dista mucho de las que circulan en las redes sociales.

Estoy convencido que la difusión masiva de la información gráfica no garantiza calidad, juicio estético, ni oficio, pero es parte de nuestro tiempo – ahonda Mercado. La fotografía como fotografía en sí misma va mutando o transformándose, no creo que desaparezca. Es una herramienta como la pintura, el dibujo etc. El tema es que pareciera necesario implementar nuevas maneras de mostrar las fotografías para que el interés, entre tanta invasión de información, no se pierda.

Workshop:

El 1 y 2 de septiembre ambos fotógrafos estarán dando un Workshop en Neuquén. El evento será en la galería de arte Loca de Atar. El objetivo es proporcionar conocimientos teórico y prácticos  para acercarse de forma creativa y personal al desarrollo de un proyecto documental y de autor. Y construir proyectos capaces de encontrar su espacio en una industria en continua transformación y generar impacto en un publico saturado de imágenes.

-Nos parece interesante transmitir y enseñar desde dos miradas similares y distintas a la vez. Agustíno fotografía mayormente en blanco y negro y tiene una mirada más estrictamente documental a la hora de narrar historias y tomar las fotos. Mientras que mis fotografías son a color y mi mirada y método de trabajo es más bien conceptual, artístico -aclara Lucía Morón.

El evento lo organiza Experiencia Brina, una productora que gestiona y genera actividades culturales en el Valle. En su institucional aseguran que buscan romper barreras de prejuicios, acercar a toda la comunidad en distintos eventos, ser un lugar de encuentro integrador, relajado y amigable.

Para más información e inscripciones: untalleritinerante@gmail.combrinaconvoca@gmail.com

Por Emiliana Cortona.

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