Gobierno de la Provincia del Neuquén

Inauguración política

Quedó inaugurado el período de sesiones en el Deliberante capitalino.

Con una contundente alusión a su catecismo político más incorporado, que declara enfermedades principales de la política argentina al populismo y la demagogia, y destacando la salud de las finanzas municipales y un nuevo ordenamiento de los servicios públicos, inauguró las sesiones del Deliberante el intendente capitalino, Horacio Quiroga.

No ha sido casualidad que Quiroga comenzara evaluando la coyuntura político-económica. Fue evidentemente un ejercicio claro de tomar posición en un año que abre todas las expectativas electorales en el país, y también en Neuquén. Así, Quiroga condenó fuertemente el populismo y la demagogia endilgándoselos, sin mencionarlos, a los responsables del actual gobierno nacional. Y en varios tramos pareció también que tales “males” les fueran atribuidos a personajes de la política local, propios y extraños, que lo han enfrentado o causado problemas.

Pero esto tal vez es materia especulativa o de interpretación abierta. Lo cierto es que Quiroga mencionó al proceso inflacionario como un “fuerte obstáculo”, incluyó a la devaluación y la falta de credibilidad en la moneda argentina como partes sustanciales de la coyuntura, el crecimiento de la demanda de los “sectores más castigados”, y una espiral consecuente y sin fin, de reclamos salariales.

El momento, aseguró, exigirá “claridad, ingenio y firmeza” de los gobernantes. Y, por supuesto, el alejamiento del populismo como receta. En una provincia donde ha gobernado un partido político, el MPN, considerado a sí mismo como populista –inexorable devenir político del vocablo popular- esta definición no es menor, sino sustancial.

Quiroga utilizó su bibliografía preferida para sustanciar esas definiciones. Mencionó así a Mario Vargas Llosa, que calificó al populismo como el mal de la democracia. Dijo que esta especie de religión política origina la lógica amigos-enemigos, en obvia alusión al kirchnerismo y sus efectos. Destacó la diferencia entre ciudadanos (en la república) y clientes (en el populismo). Mencionó a Marcos Aguinis, otro de sus favoritos, para resaltar que se busca un bienestar engañoso para el presente aunque se deteriore el futuro. Y hasta se acordó del ex presidente español Felipe González, otro convencido de que el populismo es el drama actual de los pueblos.

“Pretendo ubicarme en las antípodas del populismo y la demagogia” tronó el Intendente en uno de los pasajes más significativos en cuanto a definición política del momento. Enseguida, mencionó hechos concretos de su gobierno que demostrarían una acción alejada del populismo y centrada en el bien común: la erradicación de los lavacoches, el traslado de la feria del trueque, la concreción del Paseo de la Costa y sus novedades.

Quiroga emprendió después el camino de la exposición de lo que se hizo y lo que se hará en su gobierno. Aquí lo más relevante en las definiciones y anuncios:

Destacó que en una semana firmará un convenio con el EPAS. El organismo provincial cederá parte de sus tierras para el Paseo de la Costa, y a su vez el Municipio capitalino le dará tierras que tiene en el ejido urbano de Centenario, que serán utilizadas para obras de conexión para el servicio de agua y saneamiento en esa ciudad. Por supuesto, hizo mención a que espera firmar este año el contrato de concesión con el ente provincial. “Llegamos a ofrecer un contrato de 40 años”, dijo, para después admitir que “ambas partes hemos fracasado, y que el costo lo terminan pagando los ciudadanos”. Sostuvo que igual hay que agotar todas las instancias, y que para ello ha designado al secretario de Obras Públicas, Guillermo Monzani, para que avance en el diálogo con el EPAS. “Somos los principales interesados en lograr la firma de un contrato de concesión”, dijo Quiroga, sin mencionar ninguna crítica hacia el ente con el que tanto ha discutido y peleado.
Anunció que se trabaja en el proyecto ejecutivo para concretar dos nuevos cruces en la multitrocha, que complementen así en el tránsito una mayor fluidez en el tránsito entre el Alto y el Bajo, tras las sendas abiertas (con polémica que no olvida) en el Parque Central en sus anteriores gestiones. Quiroga quiere comenzar a ejecutar esas obras, si el Deliberante las avala, a mediados de este año. Dentro del mismo tema vial, mencionó como materia pendiente el ensanche de las calles Dr. Ramón y Leloir. “No hay duda que es un tema prioritario”, dijo, y destacó que insistirá en esta primera parte de este año. “Solicito a los concejales que retomen el proyecto. Si no están de acuerdo, que nos presenten otra con el correspondiente financiamiento, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. Estas obras no admiten más dilaciones, hay que tomar decisiones”, destacó el Intendente.
Al hablar de obras, destacó que todo el plan diseñado por el gobierno municipal se ejecutará con recursos propios, “independientemente de lo que ocurra con los bonos que están en manos del gobierno nacional”. Dijo que la autorización de Nación “nos sigue siendo esquiva, pese a que cumplimentamos todos los requisitos”. Reveló que el “Plan A” se hará con los bonos aprobados, pero que también hay un “Plan B”, que consiste en “hacerlo igual pero en etapas, con recursos propios”.
El capítulo económico fue importante en el discurso. Ponderó la “dirigencia gremial seria y constructiva, alejada de la demagogia, al mencionar el tercer acuerdo salarial conseguido con el gremio municipal Sitramune, que promedió un aumento de 32 por ciento, con un impacto de 8% en la masa salarial global. Destacó que la masa salarial tiene una incidencia de 48 por ciento en el presupuesto total, muy inferior a los demás municipios y al propio gobierno provincial. En ese contexto, elogió la política tributaria de su gobierno y destacó que “iremos a la casa de los que pudiendo pagar no quieren pagar, porque la ciudad lo necesita”. También mencionó que la deuda pública municipal se redujo en 83 por ciento, y consideró que puede decirse que “la municipalidad no está endeudada”. Manifestó su esperanza en poder arreglar la deuda que el Estado provincial tiene con el Municipio, de poco más de 20 millones de pesos, y resaltó que hay una deuda del Estado nacional de más de 30 millones de pesos.
En el tema servicios públicos y sus correspondientes tarifas, alcanzó uno de los momentos más enfáticos del discurso. Relacionó los aumentos de tarifas con la inflación, como indica el sentido común, pero lo dijo de una manera atrayente: “Nadie quiere aumentar, pero la prestación de los servicios hay que garantizarla. Para que no aumente el boleto habría que pedir que no se aumente el sueldo de los choferes, el precio de los neumáticos, de los combustibles…” dijo al mencionar la oposición al incremento en el boleto del servicio de transporte, por ejemplo. Defendió también la implementación, reciente, de un servicio diferenciado para discapacitados, y lo hizo desde una razón práctica: que no se atrasen los colectivos con el tema de la rampa para discapacitados, cuya operación concreta podría demorar entre 5 y 10 minutos para el ascenso de una silla de ruedas. Dijo que en este caso se lo critica por lo que hace y por lo que no hace: “Palo porque bogas, palo porque no bogas, se quejó el Intendente. Destacó que cuatro empresas se presentaron en la licitación de la terminal de ómnibus, pero que la actual incertidumbre económica hizo que se postergara para el 5 de mayo. Y anunció que enviará al Deliberante un proyecto de ordenanza para crear el Ente regulador de servicios públicos. Destacó que una ordenanza al respecto “ya había sido sancionada en el 2010 pero fue vetada por el Ejecutivo” a cargo entonces de Martín Farizano. “Hay disposición para llevarla adelante ahora”, confió.
Dos hechos significativos en el discurso: cuando habló de la urbanización de la meseta, reconoció el trabajo del entonces presidente del Deliberante, Gastón Contardi, hoy situado en una posición de “acompañamiento crítico” hacia el gobierno municipal. Y destacó, relacionado con esto, el proyecto para que en la Isla 132 se desarrolle un predio de más de cinco hectáreas, destinado permanentemente a la recreación y el uso de celebraciones, y en particular, de la Fiesta de la Confluencia, que –dijo- “llegó para quedarse”.

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