Gobierno de la Provincia del Neuquén

Imputado y seriamente comprometido, el maquinista del último desastre

El maquinista Julio Benítez fue imputado formalmente por haber violado la velocidad máxima en diez oportunidades a lo largo del trayecto Moreno-Once, donde el sábado pasado chocó la formación chapa 5.

El registro de violaciones al límite de velocidades fue parte de las nuevas pruebas en su contra que le leyó el juez Ariel Lijo, tras recibir ayer los resultados de un conjunto de pericias que había pedido antes de resolver su situación procesal.

Según los registros técnicos incorporados al expediente, Benítez ingresó el tren a Once a una velocidad de 22 kilómetros por hora cuando el máximo establecido para poder detener la formación es de 12.

Sin embargo, esa violación fue sólo la última de los diez excesos de velocidad que realizó a lo largo del recorrido en ocho estaciones, de acuerdo a las planillas completas del itinerario del tren.

Según esos registros, entre las estaciones de Paso del Rey y Merlo, por donde pasó entre las 6:28 y las 6:29, circuló a 65 kilómetros en un tramo donde la velocidad máxima permitida es de 60, mientras que entre San Antonio de Padua e Ituzaingó, según el reporte de las 6:38, circuló a 63 kilómetros, cuando la velocidad debe ser de 60.

De acuerdo con el registro del GPS instalado en los trenes tras la tragedia de Once de febrero del 2012, entre las estaciones Castelar y Morón, también excedió en 8 kilómetros la velocidad máxima fijadas en 60 y otro tanto ocurrió entre Morón y Haedo, por donde circuló a 63 kilómetros.

A medida que se aproximaba a Once, el tren subía la velocidad ya que entre Haedo y Ramos Mejía, según el reporte de las 6:58 circuló a 69 kilómetros por hora; y a las 7:02 circuló a 73 kilómetros por hora cuando la máxima también es de 60.

Entre Ramos Mejía y Ciudadela circuló a 69 kilómetros y a las 7:02 circuló a 73; entre Villa Luro y el paso a nivel de Nazca, según el reporte de las 7:16 circuló a 42 kilómetros, tramo donde la velocidad máxima es de 30 y entre las estaciones de Caballito y Once, circuló a 68 kilómetros por hora donde el límite es 60.

Benítez está imputado del delito de estrago con lesiones producidas a 80 pasajeros, una de las cuales sufrió la rotura y extirpación del bazo.

A estos delitos se suma el de ocultamiento y destrucción de prueba ya que otra de las pericias confirmó que la sangre encontrada en el disco rígido de la cámara de seguridad de la cabina era la suya, de modo que fue quien lo arrancó de la gaveta y la ocultó en su mochila para evitar la prueba.

La semana próxima Lijo resolverá el procesamiento del motorman, que sigue detenido, pero en ese momento podría decretar su libertad si considera que no hay peligro de fuga ni de que dificulte la investigación del hecho.

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