Gobierno de la Provincia del Neuquén

Gutiérrez inauguró sesiones

El MPN puso en escena lo mejor y lo peor de sí mismo en el acto de inauguración de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial. Tal vez no podrá ser de otra manera a medida que avance el tiempo, y este partido siga floreando su capacidad de reproducir poder en la provincia en la que nació y a la que contribuyó a fundar. Este miércoles 1 de marzo de 2017, Omar Gutiérrez, el gobernador, dio por cumplido su primer año destacando aciertos y aceptando errores. Casi un acta fundacional de la “nueva era” de la “nueva generación”, anclada en la trayectoria y a la vez disparada en nuevos experimentos político-sociales.

Presentó 21 proyectos de leyes el Gobernador. La mayoría, pergeñada por el laboratorio social que es su ministerio de la Ciudadanía. Mediación entre el Estado y los ciudadanos, articulación del desarrollo con municipios, algunas módicas reformas al sistema educativo, Ente Regulador de los servicios públicos. Habrá que evaluar cada proyecto en particular para ameritar su importancia. Gutiérrez, atropellado en la lectura, como apurado, se lució más en los pequeños tramos no leídos del mensaje. Lo demás fue una apabullante, demoledora, maratón de cifras y porcentajes, que bien podrían haberse entregado por escrito ahorrando el largo rato que insumió su lectura.

El MPN movilizó con entrada asegurada el edificio legislativo.

Gutiérrez repartió con equidad las dosis de política. La primera frase que llamó la atención, por el año electoral, la dijo al principio del discurso, tras la enumeración de algunos actos de gobierno. “Todo esto es fruto de la continuidad de un modelo”, destacó. La continuidad en la renovación, todo un tema para el MPN. Mucho más cuando estaba presente (el año pasado no estuvo) el ex gobernador Jorge Sapag, a quien el actual le dedicó un párrafo especial acerca de la conveniencia de destacar la “nobleza” antes que la “lealtad”, al menos en el poder. Nobleza al estilo de los metales nobles. Una metáfora, en fin, para el brillo emepenista.

El fulgor del partido, hay que decirlo, se impuso. Sin piedad, el MPN –el gobierno- movilizó con ganas, y abrió la puerta de la Legislatura solo a la propia tropa. El hall del edificio se llenó de militantes entusiastas, que fueron convenientemente saludados desde las alturas por Gutiérrez, su esposa, y el vicegobernador Rolando Figueroa, el anfitrión, al fin, en esta pequeña historia que marca el principio del año político.

Los opositores estuvieron, también, al menos los principales. Ramón Rioseco, Horacio Quiroga, además de quienes ocupan naturalmente las bancas. No hubo notorias presencias del Frente para la Victoria, que parece ya historia superada para el MPN.

Gutiérrez habló de sus dimensiones, esa forma que ha elegido de clasificar por temas la realidad de su gobierno y de la provincia a la que debe servir. Sobresalió la dimensión económica: reducción del déficit, planes concretos para aumentar la producción agropecuaria, con 50 mil hectáreas que se pondrán bajo riego. La visita del SAG de Chile, que se producirá en pocos días más, y que podría provocar el hecho de volver a exportar ganado en pie, la consecuencia más beneficiosa del estatus de libre de aftosa sin vacunación que tiene la Patagonia. La noticia de que las regalías del gas crecieron 117 por ciento, y el anticipo que saldrá la resolución del ministerio de Energía para estimular con subsidio y después con precio la producción gasífera, hasta el 2021. “Es un logro histórico”, ponderó el mandatario provincial, después de arrojarle algunas flores al senador Guillermo Pereyra.

El tema de la U9, en el mismo día que Gutiérrez firmó el canje con la cárcel de Senillosa, con el ministro Germán Garavano, fue encarado casi con ecuanimidad sorprendente, ya que tras remarcar que el predio de la U9 pasará a ser “de todos los neuquinos”, dijo que “como corresponde”, el municipio que administra Horacio Quiroga tendrá su participación, en lo que hace al requerimiento urbano para su uso, garantizada.

Gutiérrez dijo además que el camino para las finanzas provinciales es, decididamente, su saneamiento por completo. Que para eso, la solución no pasará “por el ajuste”. Que no ha despedido un solo empleado ni diferido obra alguna. Fue, claro, el momento elegido para referirse a la tensa coyuntura con los gremios estatales. Gutiérrez pidió “mesura” en la mesa del permanente diálogo. Y aseguró que no otorgará ningún aumento que no pueda pagarse. El índice de inflación es lo que se reconocerá. “Ese será el aumento”, sostuvo, con firmeza y ojos brillantes.

Gran paso: el reconocimiento de errores. En ese contexto, el gobernador ubicó el tema de la contaminación de los ríos. “El primer paso es reconocer el problema”, se automedicó retóricamente. Avisó que el gobierno “está preparando un plan” al efecto. Y señaló que “no hay posibilidad alguna de mirar al costado en este tema”, al que calificó como “de alta prioridad”. Lanzó, como para enfatizar aún más, la consigna del “nunca más” a la contaminación de “nuestros ríos”.

¿Modificará en algo la situación política provincial el mensaje de Gutiérrez en este miércoles largo de muchos discursos en el país? Es improbable. Lo más posible es que sirva de envión para la tropa propia, la que rodea al propio Gutiérrez, surgida de distintos manantiales partidarios, y la que responde al crecido en la ausencia, el ex gobernador Jorge Sapag. En el año electoral todo se exagerará un poco. El discurso, el mismo discurso, será destrozado por los opositores, tanto como enaltecido por los oficialistas. En el medio, seguirá habiendo ambigüedad. Pero esto, para el MPN, no es nada nuevo.

Rubén Boggi

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