Gobierno de la Provincia del Neuquén

Fin a otra crisis

Como era de esperar más allá del tremendismo retórico, que busca satisfacer conveniencias políticas más que resolver cuestiones de fondo, el sindicato petrolero que conduce Guillermo Pereyra llegó a un acuerdo con YPF (y el gobierno nacional) para conjurar la crisis generada por piquetes y protestas con epicentro en Rincón de los Sauces.

Lejos del áspero paisaje del norte neuquino, en las cómodas oficinas de Puerto Madero, los negociadores coincidieron en que no había que permitir que la sangre llegara al río, como casi siempre. Fue un acuerdo coyuntural y precario, que establece que una parte de los ex empleados de OPS serán incorporados por otras empresas de servicio, mientras que la mayoría deberá esperar, trabajando en otras cuestiones que se le proveerán desde el Estado provincial y municipal, cobrando por eso subsidios laborales hasta que la prometida gran reactivación sea una realidad.

“YPF y el sindicato coincidieron finalmente en que el crecimiento sustentable de la industria sobre la base de las inversiones que están llegando a la provincia van a generar nuevas fuentes de trabajo en el sector que resolverán el desempleo coyuntural. Esto incluye a los ex empleados de OPS que fueron indemnizados conforme a la normativa vigente por YPF ante la insolvencia de la contratista, en febrero último”, informó oficialmente la empresa petrolera controlada en el 51 por ciento de las acciones por el Estado.

“Mientras salga otro contrato deben hacer tareas comunitarias en la cuidad de Rincón de los Sauces, reparando escuelas, pintando. Tienen que trabajar. Van a cobrar entre 8.000 y 20.000 pesos, más otra suma, con lo que llegarán a 30 o 35 mil pesos”, dijo Pereyra, en referencia a los que seguirán quedando afuera de la industria.

El senador nacional y sindicalista reconoció que “hay una situación difícil para YPF. Tienen la misma cantidad de gente que cuando el yacimiento producía 12 metros cúbicos por día, y ahora está en mil y pico”.

“Nuestra discusión es que es una empresa estatal, que tiene que tener una mirada social”, dijo Pereyra, blanqueando totalmente la concepción que se tiene de la empresa petrolera desde la política.

La empresa, mientras tanto, hace enormes esfuerzos para mantener su credibilidad ante los accionistas privados que forman parte de su directorio. En el comunicado de este miércoles, se afirma que “YPF mantuvo durante todo el conflicto una posición abierta al diálogo pero, en ningún caso, aceptó negociar bajo la presión de los bloqueos. La compañía rechaza esta forma de protesta que pone en riesgo la seguridad física de las personas, el medio ambiente y las instalaciones”.

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