Gobierno de la Provincia del Neuquén

Fariña y Elaskar, procesados por presunto lavado de dinero

La Justicia procesó (sin prisión preventiva) a Leonardo Fariña y Federico Elaskar por supuestas maniobras de lavado de dinero, en el contexto de la causa contra el empresario kirchnerista Lázaro Báez.

El fallo fue dictado por el juez federal Sebastián Casanello. El magistrado estableció embargos por 35 millones de pesos para Fariña y por 27 millones para Elaskar. También embargó la vivienda ubicada en Avenida del Libertador al 2400 en que residía el “supuesto valijero” con su ex pareja, la vedette Karina Jelinek ; una Ferrari; una camioneta BMW; un campo en la localidad de Tunuyán, en Mendoza; y las acciones de tres sociedades sospechadas.

En forma paralela, Casanello ordenó una serie de medidas de prueba para establecer el origen de los fondos que manejaban ambos procesados.

En su fallo, el juez federal dijo que en la investigación quedó probado el “vínculo asiduo” entre Elaskar y Fariña. A ambos los considera responsables por “lavado de activos”, en base a la ley 25.246, delito que prevé una pena máxima de 10 años de cárcel, precisaron fuentes judiciales a este medio.

Casanello señaló que hubo una “irrupción glamorosa y sorpresiva en el jet set” de Fariña, que pasó de la sección “espectáculos a las secciones policiales y judiciales”.

Los procesamientos se produjeron en momentos en que el expediente cuenta con más de diez mil fojas. Casanello tuvo en cuenta el presunto incremento patrimonial injustificado de ambos procesados; la inexistencia de actividades económicas, comerciales legales; y la vinculación, relación o conexión con actividades delictivas o grupos relacionados a ellas.

En base a pruebas recolectadas en la causa se fue trazando un perfil que “da la pauta de un cuadro sobre el origen del dinero” que se adjudicó a actividades “delictivas” y también se tuvo en cuenta las pocas actividades lícitas que se le conocieron a Fariña.

En cuanto a Elaskar se tomaron en cuenta los mismos argumentos, pero con la sumatoria de haber sido dueño de lo que el juez consideró “una cueva”, en relación a la financiera SGI, ubicada en Puerto Madero, conocida como “La Rosadita”.

Para el juez, SGI habría sido “un vehículo para lavar dinero” que “operó financieramente por fuera de los controles establecidos”. Para dictar los procesamientos se tomaron en cuenta los dichos de 50 testigos en relación a las sospechas y se dio por probado que Fariña entraba a SGI varias veces por semana, era más que un “mero conocido”, según el fallo.

Casanello rechazó críticas por las supuestas demoras en la investigación y advirtió sobre el riesgo de exponerse a “futuras nulidades” que pongan en riesgo una eventual condena.

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