Gobierno de la Provincia del Neuquén

Empeora renovado conflicto con estatales en Neuquén

El efecto dominó del acuerdo salarial con la Policía se expresó con contundencia este miércoles en Neuquén. En los hospitales, se rechazó el aumento otorgado. En el Castro Rendón, el hospital más importante, renunciaron a su cargo 32 jefes de servicio. En la calle, estatales y docentes exigieron 10 mil pesos de salario mínimo.

La situación, obviamente, es de extrema incertidumbre. El año cierra con una realidad incontrastable: la presión sobre la masa salarial ocasiona una amenaza muy concreta sobre el presupuesto oficial del 2014. A esta certeza económica, hay que agregarle otra no menos preocupante: vuelve a sembrarse de dudas el funcionamiento de los servicios básicos del Estado.

En el gobierno, las certezas no existen. ¿Cómo se enfrentará la situación? En la intimidad, se reconoce que el aumento salarial dispuesto para los hospitales no tenía posibilidad alguna, de entrada nomás. “Estamos asignando más de 430 millones de pesos a la Policía, y poco más de 130 a los hospitales. Esto es así”, se reconoce, para leer lo previsible del rechazo por parte de gremios de trabajadores y de profesionales al decreto inspirado por el ministro de Salud, Rubén Butigué.

Desde los gremios estatales, cada vez ubicados más a la izquierda del espectro ideológico, lo de la policía  fue un aliciente para redoblar la lucha. La policía, para las actuales conducciones sindicales, es síntoma de represión, de gatillo fácil. No se contempla para nada –como sí en otras jurisdicciones por los mismos sindicatos- una posibilidad de agremiación para los uniformados. Que éstos hayan recibido la seguridad de percibir no menos de 10 mil pesos de salario mínimo de bolsillo, es igual a una provocación de parte del gobierno del MPN.

El secretario general del gremio docente ATEN, Daniel Huth, sentenció este miércoles que “hay un descontento generalizado” porque un policía cobrará 10 mil pesos, mientras un maestro inicial cobra 4.200 pesos.

En la marcha de los estatales, ya es habitual la presencia de Eli Hernández, la madre del joven Braian Hernández, asesinado por el policía Claudio Salas, ya condenado por eso a prisión perpetua. Este miércoles, la señora repudió el aumento que “Sapag le dio a esta policía corrupta y asesina”.

La situación ha vuelto, como se había anticipado desde este diario, la historia de los conflictos sociales del Estado al año 2007, cuando se produjo el crimen de Carlos Fuentealba. La radicalización gremial no se calma sólo con dinero.

 

1 pingback para esta publicación
Publicar comentario

Debe estar autenticado para publicar un comentario.

www.neuquen.com © 2017 Todos los derechos reservados