Gobierno de la Provincia del Neuquén

Electricidad y política

Idas y vueltas y muchas exigencias: el presente convulsionado de CALF.

La cooperativa más importante de la Patagonia, la neuquina CALF, es un hervidero político. En un año que le será muy difícil, con urgentes necesidades de inversión y abultada deuda de arrastre, atraviesa al mismo tiempo una crisis política fuerte, que eclosionó directamente desde las entrañas del MPN.

Este jueves (poco después que el intendente capitalino, Horacio Quiroga, recibiera a la nueva conducción, encabezada por su actual presidente, el ex jefe de la policía neuquina, Juan Carlos Lepén) quien fuera hasta hace unos días el presidente de CALF y líder de la renovación contra la anterior conducción de Marcos Silva, el contador Fernando Garayo, dio una conferencia de prensa en la que se anunció la renuncia de dos síndicos y cuatro consejeros de la cooperativa.

Santiago Morán y Cecilia Savanco (síndicos); Carlos Pichiman, Luis Hernández, Blanca Llanquitur y Luciano Palma (consejeros), explicaron junto con Garayo sus diferencias con Lepén y asociados, que pasan, aseguran, por el rumbo a tomar para enfrentar el endeudamiento (unos 60 millones de pesos). Esas diferencias pasarían por una menor o mayor austeridad en el manejo de CALF, lo que remite directamente a las inversiones necesarias y la diversidad de emprendimientos que podrían atacarse en el complicado año presente.

Lepén escuchó de boca del propio Quiroga la exigencia que la ciudad le plantea a la cooperativa, a la que la une un contrato de concesión. El Intendente está preocupado de que se garantice efectivamente el servicio con las mayores exigencias que éste tendrá, a partir de mega-emprendimientos de alto consumo, como la Ciudad Judicial o el Shopping Neuquén. Son sectores reducidos en cuanto a su geografía, pero que consumirán más que un barrio entero.

Además, al Municipio no se le escapa la urgencia de regularizar una gran cantidad de tomas que subsisten colgadas ilegalmente del servicio eléctrico –que por otra parte, no pagan- y de poner negro sobre blanco la realidad de ese pequeño pueblo rionegrino, Las Perlas, que por obra y gracia de la demagogia barata (que sale cara) es abastecido en lo que a electricidad se refiere por la ciudad de Neuquén, es decir, por CALF, a pura pérdida: sólo pagan la luz un 10 por ciento de sus pobladores.

Además de estas cuestiones técnico-políticas, Quiroga le hizo saber al ex jefe policial devenido en cooperativista que es “una barbaridad” que la cooperativa esté sometida a elecciones para su conducción todos los años, porque implica someterla “a un ritmo permanente de campaña, y así es difícil planificar”.

Todo esto se lo dijo Quiroga a Lepén aclarando que no se metería en la interna de CALF. Eso sí: le advirtió que no vería bien que se utilice plata destinada a la energía eléctrica en cualquier otro emprendimiento (CALF está obsesionada con el servicio fúnebre, que necesita ampliar y que es un buen negocio). El Intendente avisó que ya empiezan las auditorías prometidas, y que controlará cada centavo, sin “meterse” en la interna.

Lepén, que después se reuniría con el intendente de Cipolletti, Abel Baratti, por la espinosa cuestión de Las Perlas, que difícilmente se resuelva de manera rápida dada la tradicional morosidad rionegrina con el tema, prometió que se harían las inversiones necesarias. Reconoció que hacen falta no menos de dos grandes transformadores para “acompañar” el desarrollo de la ciudad.

Habrá que observar atentamente cuál será la política del EPEN en esta cuestión, porque aunque no tiene nada que ver directamente, se había comprometido en su momento (antes de esto que está sucediendo) a dar una mano a la cooperativa. Como se sabe, es un momento especial de la relación del ente distribuidor provincial en su relación con las cooperativas. Un momento que combina diálogo y concertación con advertencias y amenazas.

Casi lo mismo que sucede en CALF.

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