Gobierno de la Provincia del Neuquén

El discurso de Macri pega fuerte en Neuquén y Río Negro

El encuentro de gobernadores, poderes, sindicatos y empresarios con el presidente Mauricio Macri este lunes, en el gigantesco Centro Cultural Kirchner (CCK), puede marcar un hito importante en la política argentina. Ciertamente lo marcará si realmente se concreta un plan de reformas con los temas planteados; además, por el solo efecto que tendrá en cada provincia, donde se viven esos pesares estatales y republicanos, tal vez con mayor intensidad que en la propia Buenos Aires, desde donde se envía el mensaje.

Estuvieron allí los dos gobernadores de la región, Omar Gutiérrez por Neuquén, y Alberto Weretilneck por Río Negro. Ambos no contradecirán al Presidente. Por el contrario, muchas de las cosas que ha dicho Macri forman parte del discurso propio, tal vez con otro estilo y palabras. Pero los ejes marcados por el titular del Ejecutivo, de no gastar más de lo que se recauda, de reducir la carga impositiva, de generar trabajo, de combatir la pobreza estructural, de transparentar la política y mejorar las instituciones para que sirvan al pueblo y no a sí mismas, son irrefutables tanto para el caso de Neuquén como para Río Negro.

En ambas provincias se ven ejemplos notables de lo que Macri criticó en general y en algunos casos particulares. Habló Macri de la biblioteca del Congreso, que pasó a tener “mágicamente” 1.700 empleados en los últimos años; del Consejo de la Magistratura y de fiscalías y otros estamentos del Estado que reparten generosamente cargos de altas jerarquías y sueldos altos, sobre la base del uso discrecional de los dineros públicos. ¿Cómo no ver, en Neuquén y Río Negro, ejemplos para estos ejemplos, al alcance de la mano de cualquiera que no viva dentro de un termo?

Habrá que ver hasta dónde llega el poder, tanto el persuasivo como el impositivo, del Presidente para negociar esto con los gobernadores. Tanto Gutiérrez como Weretilneck tienen Estados supernumerarios, gastadores, e inclinados a favorecer las estructuras políticas y los acuerdos con los sindicatos antes que a proteger el dinero público. También es cierto que ambos han jurado reducir esos gastos y esas costumbres. De alguna manera, entrar en los carriles que se pretenden ahora, en esta “refundación desarrollista” de la Argentina.

No se opondrán a los postulados generales estos gobernadores de Neuquén y Río Negro. Pero sí advertirán sobre cosas que Macri no mencionó en su presentación de este lunes en el CCK. Harán notar que las provincias vienen aguantando desde hace años la inequidad en el reparto federal. En el caso de Neuquén, se hablará de lo que la provincia dio en materia energética para contribuir a la “solidaridad” exigida durante el kirchnerismo, que permitió mantener tarifas y combustibles a bajos precios, a costas, en este caso, de los ingresos provinciales, que se vieron seriamente perjudicados.

Macri no quiere hablar de los fracasos del pasado, sino de la buenaventura que promete el futuro si se aplica el “sí se puede”. Pero los gobernadores necesitan esa preciosa herramienta del pasado, porque de allí, de su uso, puede salir algo con lo que negociar la transición entre una concepción del Estado que predominó y que ahora se quiere exterminar.

Rubén Boggi

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