Gobierno de la Provincia del Neuquén

Cristina estuvo en la región

La visita de la presidente Cristina Fernández a Roca no fue tranquila. Al clima electoral durísimo, que ha quebrado de manera irreconciliable aquel proyecto del 2011 en Río Negro, se le sumó la fuerte protesta de los productores frutícolas. La intensa jornada fue superada hábilmente por la mandataria, quien no dudó en redoblar la apuesta y exacerbar la crispación con sus propias críticas.

La negociación con los productores frutícolas, el eslabón más importante y a la vez más débil de la cadena de producción de peras y manzanas, terminó con un ni. No hubo una solución mágica, pero tampoco una negativa cerrada a las muchas peticiones y reclamos. Cristina Fernández navegó –casi literalmente- entre las protestas, sin despeinarse demasiado.

Fue dura y clara la posición política circunstancial ante la coyuntura electoral. El gobierno nacional está con el senador Miguel Pichetto, y hace notar la virtual excomunión hacia todo aquello que tenga algún viso de relación con el actual gobernador Alberto Weretilneck. El kirchnerismo volvió mostrarse abroquelado y concentrado en sus propios intereses. Por eso no estuvo Weretilneck presente, ni para lo bueno ni para lo malo. Por eso tampoco estuvo Jorge Sapag, aunque al neuquino le toca en forma directa el anuncio del tren a Vaca Muerta. El kirchnerismo, en esta etapa, solo se muestra a sí mismo.

No hubo, además, sorpresa alguna. El costado petrolero se manejó con discreción exasperante. La presentación de un nuevo equipo, en territorio rionegrino de Y-Sur (ex Apache) fue manejada con diplomático apuro y escaso contacto con el mandamás de YPF, Miguel Galuccio. Florencio Randazzo, cada vez más alto en su horizonte de eventual futura confrontación con Daniel Scioli en las PASO, confirmó lo del tren a Vaca Muerta a solo metros de enojados chacareros que bloqueaban la tranquera de ingreso.

Los anuncios, fue muy evidente, fueron arrojados al aire tembloroso por los conflictos, para cumplir el rito del respaldo político al candidato de la Rosada en Río Negro. No hubo tranquilidad, no hubo pompa, ni se la buscó provocar artificialmente. La crispación se mantiene, cuando la Presidente, por ejemplo, defiende a su ministro de Economía, Axel Kicillof, de las mentiras de Clarín. Todo forma parte de la misma ceremonia, y apenas si se detectan pequeñas singularidades según sea el distrito desde donde pontifica la Presidente.

Poco se puede concluir en concreto de la visita presidencial. En Río Negro, harán las cuentas de si benefició o no a Pichetto, de si le restó o sumó puntos a Weretilneck, afirmado, en estas circunstancias, en su rol de víctima del poder nacional.

La vida, en la región, seguirá sin mayores novedades tras este intranquilo jueves.

Rubén Boggi

 

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