Gobierno de la Provincia del Neuquén

China abierta

Cuando comience a funcionar en su esplendor, la base espacial china, enclavada en una olla geográfica de 200 hectáreas cerca del paraje Quintuco, consumirá la misma cantidad de energía eléctrica que cinco Huinganco. Todavía no se ve en el horizonte la fecha exacta de la inauguración ni cuál ha sido su verdadera inversión. “Superior a los 50 millones de dólares”, explicó en un dificultoso castellano el traductor Domingo Zhao –en realidad Domingo es el apodo impuesto por sus compañeros argentinos, pero se llama Zheng-.

La planta emerge de repente en el agreste pasaje del centro-norte neuquino. Lo primero que aparece es una gigantesca antena parabólica que apunta al cielo. Sus dimensiones asustan: 35 metros de diámetro y un peso cercano a las 500 toneladas. “La trajimos desarmada en barco desde China. Fue un viaje de un mes hasta el puerto de Buenos Aires”, dijo Zhao.

La estación espacial tendrá como objetivo la investigación del espacio profundo. En lo mediato, China enviará una misión a la luna y los datos llegarán al centro de operaciones en Neuquén. “También tenemos prevista una misión a Marte, pero más adelante”, destacó el joven traductor.

Aunque la comitiva asiática se mostró muy abierta a evacuar las dudas e inquietudes de los periodistas, se excusaron por no poder abordar cuestiones políticas referidas a las relaciones entre los países.

La base consta, en esencia, de cuatro bloques: un edificio multifunción (con oficinas, cocina, comedores y hasta sector de deportes); otro destinado a maquinaria; las antenas, y la estación de energía (de la que tuvo exclusiva participación el EPEN).

El proyecto de exploración lunar que tanto entusiasma a los chinos consta de tres etapas: la órbita, el alunizaje y el regreso. Todo ello controlado desde el centro que será inaugurado este año sin fecha cierta.

El diez por ciento del funcionamiento le será otorgado a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) –esto es 2 horas y 40 minutos por día-.

Para dar por aclarado el propósito de la base espacial y despejar los temores sobre el posible uso militar de las instalaciones, Zhao anticipó que excepto las jornadas en las que se realicen tareas espaciales, el público la podrá visitar. “Todo abierto; todo transparente”, remarcó.

En 2010, una avanzada de técnicos chinos llegó al país para buscar el sitio adecuado para levantar la base. El 20 de julio de 2012 la CONAE y la CTCL (su par asiático) firman el acuerdo para la construcción. El 22 de diciembre de ese año se firmó el convenio con el gobierno de Neuquén y en julio de 2013 se logró el permiso de construcción. Recién en abril de 2015 comenzó el montaje de la antena y a fin de agosto de 2016 comenzó el montaje e instalación de equipos hasta la actualidad.

 

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