Gobierno de la Provincia del Neuquén

Alerta por ingresos

El gobierno de Mauricio Macri ya evalúa bajar el precio criollo del petróleo, en particular, del crudo calidad Medanito, que es el que se extrae en Neuquén, y que se paga actualmente entre 65 y 67 dólares el barril. La idea, según se ha confirmado, es bajarlo a unos 55 dólares, mucho más cerca de la actual cotización internacional, que oscila entre 40 y 45 dólares.

La noticia circula desde hace meses en calidad de especulación, pero ahora ha tomado fuerza en una coyuntura muy complicada de la economía, con los tarifazos todavía frenados en disputa judicial. La incongruencia entre la imposibilidad de aumentar los precios del gas y de la electricidad, mientras al mismo tiempo se sostiene, a contramano del mundo, los combustibles como las naftas y el gasoil en un precio alto inducido por el mismo Estado, socava cada vez más la idea de los “proteccionistas” que abogaron por sostener el precio del petróleo para que no cayera aún más la actividad, y se pudiera mantener la producción en los no convencionales como Vaca Muerta.

En lo inmediato, esto produciría para el gobierno la posibilidad de mantener sin aumentos, o incluso bajar, los precios de los combustibles. Esto implicaría un efecto beneficioso sobre la inflación, y también sobre el ánimo social, que ha comenzado a inquietar seriamente al gobierno de Macri.

Para Neuquén, es una mala noticia en lo inmediato. Indica que de concretarse un barril a 55 dólares, la provincia cobraría regalías sobre ese precio, y por lo tanto, se reducirían sus ingresos. Si se tiene en cuenta además que el aumento del precio del gas no ha terminado de concretarse, se completa un panorama bastante negro en lo que hace a los ingresos por producción de hidrocarburos para la provincia administrada por Omar Gutiérrez.

Lo que se ha informado hasta ahora es que el gobierno ha evaluado en estos días la situación con las principales petroleras, pero sobre todo, con las refinadoras. El área refinación alcanza a grandes compañías, como Axion y Shell (en la que el ministro de Energía, Juan José Aranguren, sigue teniendo acciones) que no producen. Para estas empresas, en Argentina, no es negocio refinar comprando a 67 dólares el barril si se frena el aumento en combustibles. Para las integradas (que producen y refinan) como la propia YPF, también sería negocio un petróleo más barato, pues deberían liquidar menos regalías a las provincias, y menos impuestos, mientras se sostendría la venta de combustible en un mismo nivel al actual.

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