Gobierno de la Provincia del Neuquén

Absolvieron a Sobisch por la causa “zona liberada”

El presidente del MPN y ex gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, fue absuelto por el juez Marcelo Muñoz este lunes, en el juicio por la causa “zona liberada”, un hecho ocurrido en 2006 en Plaza Huincul.

El juez leyó su sentencia con sus argumentos, en una sala colmada y con una manifestación del gremio docente ATEN, el sindicato que fue principal impulsor de la causa, que llegó a las audiencias motorizada por la querella y sin acusación de fiscalía.

El juez dictaminó que se consideraban probados los hechos registrados en Cutral Co, cuando un grupo de personas identificadas como perteneciente a la UOCRA, atacaron a un grupo de manifestantes docentes que cortaban la ruta frente a la destilería en Huincul, pero que no había pruebas sobre una orden directa de parte del Gobierno de Sobisch.

Sostuvo además el magistrado que el discurso posterior del entonces mandatario provincial, que la querella interpretó como una admisión de haber dado la orden de no intervenir a la policía, fue una exhortación política, y de respaldo a las autoridades policiales, y no el reconocimiento de haber dado una orden específica.

El abogado de Jorge Sobisch, Martín Segovia, manifestó estar “conforme” con la sentencia judicial, pues “quedó establecido” que su defendido “no tenía ninguna responsabilidad” en los hechos ocurridos y probados.

“En modo alguno dio como probado una orden que haya dispuesto no actuar a la policía”, dijo.

El hijo de Jorge Sobisch, Gastón, manifestó su alegría por la sentencia, y recordó que desde diciembre de 2010 su familia sufrió mucho, tras “un ataque del gremio ATEN”, cuando integrantes de ese gremio golpearon a su madre, Liliana Planas, y le dijeron “que nunca iba poder caminar por la calle”.

“Ahora, a seguir caminando. Mi viejo, con 71 años, es el primero que llega a la imprenta, todos los días”, dijo el hijo del actual presidente del MPN.

Los manifestantes de ATEN, que habían concurrido por la audiencia de lectura de sentencia, derribaron las vallas que habían colocado en el lugar para mayor seguridad, expresando su desacuerdo con la Justicia.

El fallo era bastante previsible, en realidad, porque desde lo estrictamente jurídico nunca se presentó una prueba apreciada como concreta a lo largo de todo el juicio. Su implicancia fue más que nada política. Sobisch podía salir debilitado o fortalecido. Salió fortalecido con su absolución, lógicamente.

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